10 razones por las que no deberías tener un empleo – Steve Pavlina

Es divertido ver que, cuando las personas alcanzan una cierta edad, por ejemplo después de graduarse en la universidad, asumen que es hora de salir y buscar empleo. Pero como muchas de las cosas que hacen las masas, sólo porque lo hagan muchos no significa que sea una buena idea. De hecho, si eres razonablemente inteligente, conseguir un empleo es una de las peores cosas que puedes hacer para ganarte el pan. Hay maneras mucho mejores de ganarse la vida que venderte como sirviente.

Aquí tienes algunas razones para que hagas todo lo que puedas por evitar tener un empleo.

1. Son ingresos para tontos

Conseguir un empleo y vender tu tiempo por dinero puede parecer una buena idea. Sólo hay un problema con esto. ¡Es estúpido! Es la manera más tonta de la que puedes generar ingresos.

¿Por qué es tan estúpido tener un empleo? Porque sólo consigues que te paguen cuando estás trabajando. ¿No ves el problema? ¿Te han lavado el cerebro tan a fondo que en tu mente sólo tiene cabida generar ingresos cuando estás trabajando? ¿Nunca has pensado que sería mejor que te pagaran incluso cuando no estás trabajando? ¿Quién te dijo que sólo podías ganar dinero mientras trabajas? ¿Quizás algún otro empleado con lavado de cerebro?

¿No crees que tu vida sería mucho más fácil si te pagan mientras estás comiendo, durmiendo o jugando con los niños? ¿Por qué no ser pagado todos los días las veinticuatro horas? Podrías recibir tus pagos tanto si estás trabajando como si no. ¿Acaso tus plantas dejan de crecer cuando no las estás atendiendo? ¿Por qué tu cuenta bancaria no puede hacer lo mismo?

¿A quién le interesa cuántas horas trabajas? Sólo a un puñado de personas en todo el planeta les importa el tiempo que pasas en la oficina. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta si trabajas 6 horas a la semana o 60. Pero si tienes algo de valor que ofrecernos, varios de nosotros estaremos encantados de sacar nuestras carteras y pagarte por ello. No nos importa tu tiempo, sólo nos importa el valor que recibimos. ¿De verdad te importa cuánto tiempo me llevó escribir este artículo? ¿Crees que gano el doble si me llevó 6 horas que si sólo me llevó 3?

Los que no son tontos a menudo empiezan en la ruta tradicional de los ingresos para tontos. Así que no te sientas mal si acabas de darte cuenta de que has sido engañado. Los que no son tontos finalmente se dan cuenta de que cambiar su tiempo por dinero es estúpido y de que debe de haber una receta mejor. Y por supuesto que la hay. La clave está en dejar de asociar tu valor con tu tiempo.

La gente lista construye sistemas que generan ingresos las veinticuatro horas del día, ingresos pasivos. Esto incluye poner en marcha una empresa, crear un sitio web, convertirse en inversor, o recibir regalías de trabajo creativo. El sistema ofrece valor de forma continua y genera ingresos a partir de ahí, y una vez que está en marcha, continua funcionando tanto si lo atiendes como si no. A partir de ese momento puedes invertir tu tiempo en aumentar tus ingresos (afinando tu sistema o creando otros nuevos) en lugar de limitarte a mantenerlos.

Esta web es un ejemplo de un sistema de ese tipo. En el momento de escribir esto me está generando alrededor de 9.000 dólares al mes en ingresos (actualización: 40.000 dólares al mes en octubre de 2006), y no es mi única fuente de ingresos. Escribo cada artículo sólo una vez (inversión de tiempo fija), y la gente puede extraer valor de ellos año tras año. El servidor web entrega el valor y otros sistemas (la mayoría de los cuales ni siquiera he construido yo y ni siquiera entiendo) recogen y depositan los ingresos automáticamente en mi cuenta bancaria. No es perfectamente pasivo, pero me encanta escribir y lo haría gratis de todas formas. Pero seguro que me costó un montón de dinero lanzar este negocio, ¿no? Oh, sí, 9 (para registrar el dominio) dólares es muchísimo hoy en día. Todo lo que viene después de eso es beneficio.

Claro que lleva algo de esfuerzo inicial diseñar y aplicar tus propios sistemas de generación de ingresos. Pero no tienes que reinventar la rueda. No dudes en utilizar los sistemas existentes, como las redes de anuncios y los programas de afiliación. Una vez que el sistema comienza a funcionar, no tendrás que trabajar tantas horas para vivir de ello. ¿No te gustaría irte a cenar con tu pareja a sabiendas de que, mientras estás comiendo, estás ganando dinero? Si quieres pasar muchas horas trabajando porque lo disfrutas, hazlo. Si quieres sentarte a no hacer nada, siéntete libre de hacerlo también. Mientras tu sistema continúe aportando valor a los demás, ganarás dinero tanto si estás trabajando como si no.

Internet está lleno de libros con sistemas que otros han diseñado, probado y depurado. Nadie nace sabiendo cómo poner en marcha un negocio o generar ingresos con inversiones, pero se puede aprender fácilmente. El tiempo que te lleva es irrelevante ya que el tiempo va a pasar de todos modos. Es posible que tú también te conviertas en el creador de un sistema de generación de ingresos, en lugar de ser un esclavo asalariado de por vida. Esto no es un todo o nada. Si tu sistema sólo genera unos cuantos dólares al mes, ya es un paso importante en la dirección correcta.

2. La experiencia limitada

Se podría pensar que es importante conseguir un trabajo para adquirir experiencia. Pero es como decir que deberías jugar al golf para adquirir experiencia jugando al golf. Adquirirás experiencia de vivir, independientemente de si tienes un trabajo o no. Un trabajo sólo te da la experiencia en ese trabajo, pero ganar “experiencia” es hacer casi cualquier cosa, así que no tiene mérito de por sí. Siéntate a no hacer nada durante un par de años y podrás llamarte un experimentado meditador, filósofo, o político.

El problema con ganar experiencia en un trabajo es que, por lo general, repites con la misma experiencia una y otra vez. Aprendes mucho al principio y luego te estancas. Esto hace que te pierdas otras experiencias que serían mucho más enriquecedoras. Y si tus habilidades limitadas se quedan obsoletas, entonces tu experiencia sí que no valdrá de nada. Pregúntate cuánto valdrá la experiencia que estás ganando ahora dentro de 20 o 30 años. ¿Existirá tu trabajo todavía?

Considera lo siguiente: ¿Cuál de estas experiencias te gustaría ganar: la que te proporcione el conocimiento de cómo hacer un trabajo específico realmente bien (uno en el que cambias tu tiempo por dinero) o la que te enseñe cómo disfrutar de abundantes ingresos durante el resto de tu vida sin volver a necesitar un trabajo? No sé tú, pero yo me quedaría con la última de las experiencias. Me parece mucho más útil en el mundo real, ¿no crees?

3. La domesticación de por vida

Conseguir un empleo es como apuntarse a un programa de domesticación humana. Aprendes cómo ser una buena mascota.

Mira a tu alrededor. Mira de verdad. ¿Qué ves? ¿Es este entorno el de un ser humano libre? ¿O estás viviendo en una jaula de animales inconscientes? ¿Te has enamorado del color beige?

¿Qué tal va tu entrenamiento de obediencia? ¿Premia tu amo tu buen comportamiento? ¿Te llevas una bronca si no consigues cumplir con los requerimientos de tu amo?

¿Queda alguna chispa de voluntad propia dentro de ti? ¿O el adiestramiento te ha hecho una mascota de por vida?

4. Demasiadas bocas que alimentar

El sueldo de un empleado es el que más impuestos tiene. En Estados Unidos puedes contar con que la mitad de tu salario se va en impuestos. El sistema de impuestos está diseñado para disfrazar cuánto estás pagando realmente, porque algunos esos impuestos los paga tu empresa y otros son retenidos de tu nómina. Pero puedes estar seguro de que desde la perspectiva de tu empresa, todos esos impuestos, así como cualquier otro servicio que recibas, son considerados parte de tu sueldo. Incluso el alquiler del espacio de la oficina que ocupas está considerado parte de tu sueldo. Así que tienes que generar mucho valor para cubrir todo. Puede que te sientas respaldado por el entorno de tu empresa, pero ten en cuenta que eres tú el que está pagándolo.

Otra porción de tu sueldo va a los dueños de la empresa y a los inversores. Estas son muchas bocas que alimentar.

No es difícil de entender por qué los empleados son los que pagan más impuestos en relación con su sueldo. En definitiva, ¿quién tiene más control sobre el sistema impositivo? ¿Los inversores y los dueños de las empresas o los empleados?

¡Qué persona tan generosa eres!

5. Demasiado arriesgado

Muchos empleados creen que tener un trabajo es la forma más segura de mantenerse.

Imbéciles.

El condicionamiento social es increíble. Es tan bueno que puede hacer creer a la gente exactamente lo contrario a la realidad.

¿Una situación en la que otra persona puede acabar con todos tus ingresos diciendo simplemente dos palabras (“estás despedido”) te parece una situación segura? ¿Tener una sola fuente de ingresos te parece más seguro que tener 10?

La idea de que un empleo es la forma más segura de tener ingresos es estúpida. No puedes tener seguridad si no tienes control, y los empleados tienen menos control que nadie. Si eres un empleado, el verdadero nombre de tu trabajo debería ser jugador de apuestas profesional.

6. Tener un amo malvado

Si te encuentras a un idiota en el mundo de los emprendedores, puedes darte la vuelta e irte a otro lado. Si te encuentras a un idiota en el mundo de las empresas, tienes que darte la vuelta y decir “lo siento, jefe”.

¿Sabes que la palabra jefe (boss en inglés) viene de la palabra holandesa baas, que significa amo? Otro significado también es “vaca” o “bovino”. Y en muchos videojuegos, el jefe es el tipo malo que tienes que matar al final de un nivel.

Así que si tu jefe es el amo malvado de un rebaño de vacas, ¿en qué te convierte eso a ti? En otra pieza de ganado.

¿Quién te manda?

7. Mendigando dinero

Cuando quieres aumentar tus ingresos, ¿tienes que sentarte y rogar a tu amo que te dé más dinero? ¿Es agradable que te lancen alguna galletita extra de vez en cuando?

¿O eres libre de decidir cuánto te pagan sin necesidad de otro permiso que no sea el tuyo?

Si tienes un negocio y un cliente te dice “no”, simplemente dices “siguiente”.

8. Una vida social limitada

Mucha gente trata su empleo como parte de su vida social. Salen con la misma gente con la que trabajan. Estas relaciones incestuosas son callejones sin salida. Un día excitante incluye conversaciones profundas acerca de que la empresa ha cambiado el proveedor de agua embotellada, el retraso del último sistema operativo de Microsoft y una entrega inesperada de más bolis Bic. Piensa cómo sería salir afuera y hablar con desconocidos. Ooooh… ¡qué miedo! Mejor quedarse dentro, donde se está seguro.

¿Si a alguno de tus compañeros esclavos lo venden a otro amo, pierdes un amigo? ¿Si trabajas en un entorno lleno de hombres, significa eso que no hablarás con ninguna mujer más allá de la recepcionista? ¿Por qué no decidir por ti mismo con quién socializar en lugar de dejar que tu amo lo haga por ti? Lo creas o no, hay sitios en este planeta donde la gente libre se junta. Pero ten cuidado con esos que dicen ser autónomos. ¡Son una panda de locos!

9. Pérdida de libertad

Lleva mucho esfuerzo domesticar a un ser humano para que sea un empleado. Lo primero que tienes que hacer es eliminar su voluntad propia. Una buena forma de hacerlo es darle un gran manual lleno de normas sin sentido. Esto hace que el nuevo empleado sea más obediente, temiendo que puede ser castigado en todo momento por algo que no comprende. Entonces, el empleado sacará la conclusión de que la forma más segura de actuar es obedecer las normas del jefe sin cuestionarlas. Mézclalo todo con algunas dosis de prudencia y ya tenemos un esclavo recién hecho.

Como parte de su entrenamiento de obediencia, hay que enseñar a los empleados cómo vestir, cómo hablar, como moverse, etc. No podemos tener empleados que piensen por sí mismos. Eso echaría todo a perder.

Ni se te ocurra poner una planta encima de tu escritorio si va contra las normas de la empresa. ¡Oh no, es el fin del mundo! ¡María tiene una planta en su mesa! ¡Llamen a seguridad! ¡Que manden a María a otra vez a formación y esterilización!

Los seres humanos libres piensan que estas normas son estúpidas, por supuesto. La única norma que necesitan es: “Sé listo. Sé amable. Haz lo que te gusta. Diviértete.”

10. Convertirse en un cobarde

¿Te has dado cuenta de que todos los empleados tienen una capacidad casi inagotable de quejarse de los problemas en sus empresas? Pero en verdad no quieren soluciones, sólo quieren dar rienda suelta a su frustración e inventar escusas que indican que todo es culpa de otro. Es como si tener un empleo drenara la voluntad de las personas y las convirtiera en cobardes sin carácter. Si no puedes llamar a tu jefe capullo de vez en cuando sin temor a que te despida, has dejado de ser libre. Te has vuelto propiedad de tu amo.

¿Si trabajas rodeado de cobardes todo el día, no crees que se te pegará? Claro que sí. Solamente es cuestión de tiempo que sacrifiques la parte más noble de tu condición humana en el altar del miedo: primero el coraje, luego la honestidad, luego el honor y la integridad… y finalmente la voluntad propia. Felicidades, has vendido lo que te hace humano por una mera ilusión. Y ahora tu mayor miedo es darte cuenta de la persona en la que te has convertido.

# # #

Steve Pavlina ha convertido su vida en un continuo experimento: con los negocios, con las relaciones, con el sueño… Comparte sus descubrimientos en un estilo práctico y sin reparos, cautivando a más de 2 millones de lectores. Puedes leer más artículos suyos aquí.