Alemania, es hora de elegir

Desde hace ya unos días en Alemania nos acompañan las nubes, la lluvia y, en general, el tiempo gris y plomizo típico del otoño. Ni rastro del verano ni las vacaciones para la mayoría de los ciudadanos. Y digo para la mayoría porque hay algunos que no han parado en todo el período estival: los candidatos a la presidencia del país. La ya bien conocida líder de CDU (Unión Demócrata Cristiana) y canciller actual, Angela Merkel; su principal rival, Peer Steinbrück, del SPD (Partido Socialdemócrata), así como los otros candidatos, llevan varios meses preparándose para el día clave, el 22 de septiembre de este mes.

Los aspirantes a ser Bundeskanler o Bundeskanzlerin han recorrido las ciudades del país explicando sus programas electorales e intentando llegar a los votantes. Por supuesto, todos esos mítines al aire libre, en la plaza más concurrida de la urbe, nada del paripé que se hace en España de conferencias privadas con votantes del partido sonriendo en las fotos.

En esos encuentros se han oído críticas y nuevas ideas. Una de las propuestas que más debates ha generado entre los ciudadanos es si debería establecerse un salario mínimo, todavía inexistente en el país germano. El SPD pide una cantidad mínima interprofesional de 8´50 e/hora. La idea de CDU, sin embargo, es establecer un sueldo mínimo teniendo en cuenta el sector o el tipo de trabajo que se desempeñe. Lo que no me ha quedado muy claro es qué pasará con los famosos minijobs, en los que el sueldo suele rondar los 400 euros, y que sirven para maquillar las cifras del paro y para que muchos jóvenes consigan pagar el alquiler.

Otro tema candente -por lo menos en mi círculo de amistades en estas tierras- es el Solidaritätszuschlag, o dicho en palabras más compresibles, el dinero que Alemania del Oeste paga, desde hace dos décadas, a la del Este para que su economía pueda equipararse a la de los otros Bunsdeländer. Muchas voces, sobre todo del oeste, apuntan a que ya no es necesario, que la ex RDA tuvo su oportunidad de „reengancharse“ a la economía y, si no lo ha conseguido del todo, es culpa suya. Sin embargo, desde el este se argumenta que deberían haber recibido no sólo dinero, sino también apoyo y consejos sobre cómo o dónde invertir ese dinero. Algunos se quejan de que su educación en la economía comunista no estaba preparada para ese cambio de modelo tan repentino, aunque de todos modos consideran que ya se encuentran en una situación económica bastante igualada a la de sus paisanos.

Aunque, sin duda, la más polémica de todas las novedades de esta campaña es el llamado Veggie Day propuesto -como no podía ser de otra forma- por Die Grünen, el partido ecologista. La intención de suprimir un día a la semana en comedores y restaurantes públicos el servicio de cualquier tipo de carne no ha tenido una acogida positiva por la mayoría de los ciudadanos. Algunos, más atrevidos, dicen que Die Grünen se han cavado su propia tumba a pesar de haber hecho, desde mi punto de vista, una publicidad bastante inteligente. Por las calles he podido ver, entre otros, carteles del partido con una foto en la que aparece niña pequeña y la frase „Ich sag(e): Hallo, Kita“ (yo digo: hola, Kita) en la que utilizan un juego de palabras combinando el nombre de la muñeca Hello Kitty y la referencia a las polémicas KITAs, unas guarderías para niños menores de 6 años. En la teoría son muy útiles, porque permiten a los padres dejar allí a sus hijos durante la jornada laboral, aunque en la práctica escasean estos centros. En las ciudades grandes puede llevar meses, e incluso años, conseguir una plaza en una de ellas, por lo que Die Grünen propone aumentar el número de las mismas, para cubrir las demandas actuales.

Otros que parece que tampoco triunfarán en estas elecciones, debido a su heterogeneidad y falta de unidad, son los integrantes del recién fundado partido Alternative für Deutschland. Este grupo lo componen inconformistas con diferentes puntos de vista pero con una idea común: que Alemania salga de la zona euro. Justo en mi calle luce un cartel azul con tres frases que, traducidas, dicen «Los griegos sufren. Los alemanes pagan. Los bancos cobran.» Creo que hablan por sí solas.

Las encuestas dan, de momento, la victoria al CDU de Angela Merkel aunque parece ser que no logrará la mayoría absoluta y, por tanto, tendrá que aliarse con el SPD, o repetir mandato con el FDP (Partido Demócratico Liberal) para gobernar.

Las última líneas quiero dedicarlas a aplaudir una estupenda idea que se ha llevado a cabo por primera vez en esta campaña electoral: la emisión del debate entre Steinbrück y Merkel en los cuatro canales principales: dos públicos y dos privados. Era casi imposible no ver la retransmisión y omitir el hecho de que el moderador era una conocido artista televisivo alemán, Stephan Raab.

Supongo que esto ha hecho que los alemanes estén mejor informados sobre las propuestas de los candidatos, y hayan podido conocerlos más de cerca. Estoy convencida de que esta vez, independientemente de quién sea el vencedor, los alemanes votarán siendo más conscientes de lo que hacen. En su mano está no sólo el futuro de su país, sino también el desarrollo de los acontecimientos en Europa.

 

Asunción Baena
estudiante de Traducción e Interpretación
Münster, Alemania

El Precursor

3 Comments

Javier Pomareta

Estupendo Asún, lo has bordado. Me encantó tu artículo. Javier Pomareta

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Asunción Baena

Muchísimas gracias!!

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Nikito Nipon Go

Una visión precisa y bien argumentada sobre la Real Politik alemana. Bien visto!

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