Aquí no pasó nada – lo que no sucedió el 4 de junio de 1989 en Tian’anmen

Mientras en Irán lloraban a Jomeini, en Polonia el sindicato Solidaridad ganaba las elecciones, en París Arantxa Sánchez Vicario comenzaba su gesta en Roland Garros, y mi madre estaba como un bombo, en Beijing, hace 25 años, no pasó nada. Salvo unos “incidentes” con unos “delincuentes”. O eso es lo que el gobierno chino asegura cuando no queda más remedio que hablar sobre lo que no sucedió el 4 de junio de 1989 en Tian’anmen.

Y parece ser que les creen los chinos, aunque no les queda más remedio dado que nadie les cuenta lo contrario. Al menos abiertamente. Y es que aquí no hubo ninguna revuelta estudiantil pidiendo más libertades, ni salieron los tanques a las calles, ni se acribilló a balazos a los manifestantes, ni murieron entre 800 y 2400 personas, ni se fusiló a los detenidos, ni siquiera se ha reprimido durante el casi último cuarto de siglo a los que allí participaron. Aquí no pasó nada de eso.

La negación por parte del Partido Comunista Chino es tal que ninguno de mis amigos nacidos después de los “incidentes con los delincuentes” tiene siquiera idea de que en esa plaza de Tian’anmen, frente al retrato de Mao, pasase nada. Y ni siquiera sus padres se enteraron muy bien de lo que pasaba. Los pocos que pueden hablar, los que estuvieron allí, están silenciados y presionados. Muchos de ellos están bajo vigilancia. Así que nada se sabe. Porque aquí no pasó nada.

Se dio la casualidad de que, al estar de visita Gorbachov, el por aquel entonces presidente de la URSS, había muchos periodistas que aseguraron que pasó lo que, por supuesto, no pasó. Y es que las fotos están trucadas, de ahí que estén censuradas, porque cuentan mentiras. Ya sabéis que los occidentales siempre han querido dañar la reputación del gobierno chino, por lo que siempre se han inventado maldades… o eso les cuentan aquí. Y en su momento, se denunció… y se criticó, pero ya sabéis, ahora no conviene molestar a Xi Jinping para ver si reparte unos yuanes para «salvar» a Occidente, por lo que esos “sucesos” se olvidan… quedan en el pasado. Los medios occidentales quizás exageraron. O a lo mejor es que aquí no pasó nada.

Hoy, en la plaza, los chinos venían y se iban, distraídos. No había más controles y la policía parecía no recordar la fecha. Quizás no sepan ni el día que es hoy. La bandera ondeaba como siempre, la contaminación ahogaba un poco más gracias al calor y la gente parecía no recordar. La única tensión parecía venir del plomizo cielo que amenazaba lluvia. Pero no llovió. Hoy, aquí, no pasó nada.