Arrow (Temporadas 1, 2 y 3)- **1/2

Green Arrow no es Batman, ni pretende serlo. El Arquero Esmeralda de DC Comics lleva gozando de personalidad propia desde la Edad de Oro de los cómics (sí, aquella iniciada por ese primer Superman en el año 1938) y ha compartido aventuras con la Liga de la Justicia desde ese temprana etapa en el mundo del noveno arte. Con la explosión definitiva del Universo Cinematográfico de Marvel al estrenar Los Vengadores, su eterna rival debía responder a dos niveles: el cinematográfico y el televisivo. La primera piedra en el cine la asentó El Hombre de Acero (lo mejor que pudo) y será continuada por Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia en el año 2016. En el ámbito de la televisión este papel le tocó a Oliver Queen en su propia serie: Arrow ARROW_Amell

Esta fue una elección curiosa para el equipo de The CW al comenzar los cimientos de lo que hoy en día se está convirtiendo en un extensísimo cosmos de historias basadas en los cómics de DC. La elección de Superman como la primera figura a plantear en el nuevo Universo Cinematográfico es natural, considerando que es parte de la tríada principal de sus héroes (con Batman y Wonder Woman como sus otros dos contrapuntos). Green Arrow, sin embargo, es un héroe “de segunda línea” (por así llamarlo) y sus historias son mucho menos conocidas para aquellos afines a las adaptaciones de cómic. Fue una muy buena oportunidad que han sabido aprovechar para introducir a todos aquellos personajes que podrían palidecer en una película al lado de Batman, por ejemplo.

La clave reside también en las influencias del mismo Batman de Nolan, el más recordado y aclamado recientemente (The Dark Knight Rises fue estrenada el mismo año que el debut de Arrow), las cuales insuflan sangre y vida a la serie desde sus comienzos. La socarronería y lengua bífida del Oliver Queen original son sustituidas en este caso por una personalidad mucho más seria, visceral y tajante (fruto de su tormentoso pasado en la isla de Lian Yu) y unida al modus operandi del mismo al comenzar Arrow (matar si es necesario) logra que su personaje pueda beber de las influencias de Batman sin parecerse en absoluto al mismo. Un objetivo que Stephen Amell, actor escogido como estrella de la serie, logra sin problemas dando la talla en todos los sentidos (aunque a nivel interpretativo no se le exija tampoco demasiado por el tipo de personaje al que representa).

Arrow-Season-3-Episode-1-PosterSi hay algo que destacar de Arrow son sus impecables escenas de acción: cada temporada tiene 23 capítulos y cada uno de ellos contiene como mínimo una escena de lucha rodada a la perfección y coreografiada con exquisitez, dotando de dinamismo a cada episodio de la vida de Oliver Queen y su álter ego encapuchado. La segunda cosa a destacar es la acertadísima elección de secundarios y su madurez y desarrollo a lo largo de las temporadas. Comenzando por un David Ramsey más que apropiado como John Digle (y sus agradecidos lazos con A.R.G.U.S. que han permitido la aparición del Escuadrón Suicida televisivo, prefigurando así el que surgirá el próximo año en el cine), destacan Katie Cassidy (como Laurel Lance, el personaje femenino con la mejor evolución en toda la serie), Paul Blackthorne (un estupendísimo Quentin Lance como el azote de la ley sobre los vigilantes), Willa Holland (la genial Thea Queen), Colton Haynes (como Roy Harper/Arsenal), John Barrowman (el amenazador Malcolm Merlyn) y por último Emily Bett Rickards, cuyo personaje Felicity Smoak (creado únicamente para la serie) resultó tanto una revelación como uno de los recursos más agradecidos para introducir frescura y humor en el conjunto de episodios (aunque esta intención se haya desviado mucho en el tramo final de la tercera temporada).

30En cuanto al avance de calidad de la serie, podemos contar a Arrow como un caso muy singular desde su primera temporada. Tras una primera decena y pico de capítulos poco trascendentes (y no faltos de clichés y estereotipos para un público fácil), la serie remonta el vuelo hacia su tramo final con un villano muy bien definido y justificado, un clímax sobrellevado de forma magnífica y un cambio progresivo para el personaje que resulta de agradecer. Es con la segunda temporada con la que Oliver Queen despliega todo su potencial y recibe los mejores aliados (Caity Lotz como el primer Canario Negro, la primera aparición de Grant Gustin como Barry Allen antes de convertirse en Flash…) y el que resulta el mejor villano de la serie hasta el momento: Slade Wilson, también conocido como Deathstroke (interpretado a la perfección por un bestial Manu Bennett).

Hasta la segunda temporada el recurso de contraponer el pasado de Oliver Queen en Lian Yu y el presente en Starling City había resultado un recurso bastante torpe para la revelación del pasado del protagonista, pero es con la segunda temporada y la introducción de Deathstroke como antagonista principal cuando se agradece más que nunca este recurso narrativo. Con el conflicto abierto y estallando en las caras de los personajes en el presente, el pasado sirve tanto como preparación del enfrentamiento Oliver/Slade como para dotar de suspense e intensidad a la trama. Esto termina resultando en una batalla definitiva para Arrow y sus compañeros con un némesis más a la altura que ningún otro.

Deathstroke_modern-dayCon la llegada de la tercera temporada los ánimos se enfrían de golpe sin llegar tampoco a caer en el umbral de lo patético (aunque ese plano de Felicity en el capítulo final es de una absurdez incomparable). Con un brutal arranque y un desarrollo plagado de easter eggs (la flecha-puño, referencias a la serie The Flash…), nuevos personajes que amplían cada vez más el universo narrativo (Barry Allen con sus poderes, Ray Palmer como A.T.O.M. e interpretado por Brandon Routh…) y la inclusión de personajes más desarrollados y con una evolución mucho mejor de lo esperado (amén de esa Laurel Lance tomando el manto como Canario Negro) parecía que la serie seguiría adelante con el aumento de calidad de la segunda temporada. Nada más lejos de la verdad, pues la estrategia de la serie finalmente eclipsa todas las posibilidades anteriores (además de un mejor conflicto con el archiconocido Ra’s Al Ghul) con la mala elección de dar más importancia a la relación de Oliver y Felicity (que empieza siendo algo esperado para convertirse en algo peligrosamente cercano a una telenovela acaramelada y empalagosa).

Si bien la tercera temporada acaba decepcionando y cayendo en picado por lo anterior, no termina aterrizando estrepitosamente gracias a sus colaboraciones en otras tramas, las ramificaciones de la historia en más sentidos que el de Ra’s Al Ghul y el de la historia amorosa y el oportuno momento en que ha salido la (mucho mejor) serie de The Flash y se ha anunciado la prometedora Legends of Tomorrow. Puede que no sea una serie perfecta, pero su segunda temporada es sin duda de las mejores cosas que un fan puede probar y su logro de establecer un universo televisivo para DC está más que claro. Ahora solamente queda ver si habrá alguna posibilidad de cruzarlo con las películas de la Warner una vez estas empiecen a asentarse en cartelera.

flash-vs-arrow

  • PRIMERA TEMPORADA: 5/10
  • SEGUNDA TEMPORADA: 6/10
  • TERCERA TEMPORADA: 4/10
  • TOTAL HASTA EL MOMENTO: 5/10

CONCLUSIÓN: No es Batman, pero comparte lo suficiente para que los fans del murciélago se vean atraídos a descubrir al arquero. Pese al bajón de la tercera temporada, ha aportado lo suficiente para que The Flash se haya establecido como la mejor serie de superhéroes del momento (con permiso de Daredevil) y para que Legends of Tomorrow dé la sorpresa el año que viene. Hay esperanzas de recuperación para la serie: si ya lo consiguió con su estupenda segunda temporada puede remontar el vuelo con un mejor camino en su cuarta temporada.