Astérix: La residencia de los dioses (***)

 

Por Tutatis, ¿cuándo harán una película de acción real de las aventuras de Astérix y Obélix que sea buena? Probablemente NUNCA. Conclusión: demos un paso atrás y regresemos adonde no hemos metido la pata hasta el fondo, que es en la animación. Que el 2D ya no vende. Pues los inflamos, qué problema. ¿Saben? Da exactamente lo mismo (incluso es una mejora de la expresividad y la viveza de los personajes): la verdad es que La residencia de los dioses es una aventura de la irreductible (esa palabra que aprendimos todos con estos simpáticos resistentes) aldea gala tal y como merece ser contada. Me da miedo compararlo sin conocimiento de causa con lo que ha pasado con los dos cenutrios más famosos de Ibáñez, pero se entiende por dónde van los tiros.

Después de muchos años de invasión americana (volveremos a esto) en materia de cine animado, no hay nada que pueda sorprendernos en cuanto a la forma del film, con un aspecto muy primitivo y con pocos detalles y contrastes para el año 2014, su año de estreno en Francia. Lo que contiene, por otra parte, es la historia más moderna de Astérix que yo recuerde adaptada a la pantalla. No les ha quedado para nada desactualizada la aventura original de un cómic de 1971. Resulta que al César se le ha ocurrido una nueva triquiñuela para reducir a los irreductibles: invadiéndoles de forma sibilina no con métodos militares, sino mediante la urbanización, la construcción de lujosos hoteles para turistas romanos a los que los pobres galos no podrán correr a guantazos, porque son civiles. Sin mencionarlo, a los niños se les está introduciendo el concepto de soft power poco a poco.

Es que, a ver, peces voladores, yo lo compro.

De entre los gags, tenemos toda una galería: desde chistes para niños de teta (el perrito Idefix le destroza el pantalón a un arquitecto romano y se le ve el trasero) hasta rabiosas pullas sociales (los soldados manifestándose por una mejora de sus condiciones laborales y mi momento favorito: el mandamás de los esclavos discutiendo con un senador y llegando a la conclusión de que el trabajo es una forma de esclavitud). En general, es toda una fábula acerca de la invasión (y aquí volvemos) capitalista que fagocita culturas y formas de vida, sobre el trabajo y sobre la construcción bajo un disfraz modesto, quizás demasiado inocente y poco original.

Hay algún tic que no se han sabido quitar de los pasados fiascos live action, como, por ejemplo, la inclusión de un tema pop, que en este caso es la celebérrima Sarà perché ti amo en un momento en el que realmente no viene a cuento para nada… Sin apuntar demasiado alto y sin renunciar la sencillez (nunca satura), es un loable intento de hablarle a los niños acerca de temas adultos que, a la vez que apela a los mayores, es posible que pierda puntos por su aparente ingenuidad.

P.D: En España, se ha ¿cometido el error? de estrenarla el mismo fin de semana que Vengadores: La era de Ultrón, lo cual da un nuevo y muy interesante significado “trans-media” a su mensaje.

NOTA: ***/5

CALIFICACIÓN: SARÀ PERCHÉ TI AMO