Comida rápida, relaciones rápidas

Últimamente parece que con el ritmo de vida que llevamos no tenemos tiempo ni para comer ni para leer, entre otras muchas cosas. Todo lo tenemos que hacer rápido, vemos vídeos explicativos en vez de leer un artículo que nos adentre en el tema, comemos comida precocinada en vez de tomarnos el tiempo de hacernos un buen cocido.

Esta prisa por llegar el primero a no sé donde, se ve reflejada también en las relaciones sentimentales. Cada vez más nos encontramos con relaciones express que desaparecen tan rápido como aparecieron. Hoy la excepción entre los más jóvenes es esforzarse por seguir juntos. Parece que es una pérdida de tiempo, parece que con la diversidad de opciones de encontrar a gente nueva se nos olvida que estamos hablando de relaciones interpersonales. Pero no, hoy hasta eso es de usar y tirar.

Estamos tan acostumbrados a la velocidad que lleva nuestra vida y a la caducidad de lo que nos rodea que creemos que lo mismo sucede en el ámbito más íntimo. Y tan solo fijándonos en los porcentajes de divorcio reconocemos esto. No digo, ni mucho menos, que el divorcio no sea necesario para algunas parejas. ¿Para qué forzar algo que no tiene ninguna salida? Pero también es cierto que al existir esa opción la decisión de rendirse se toma más rápido y se abandona la “condena“ de estar juntos.

Creo que eso es un grave error en el que nos encontramos todos, tanto aquellos que se toman las relaciones sentimentales tan a la ligera que no se esfuerzan por mejorar sus fallos como aquellos que sin llevar ese estilo de vida lo recomiendan a los demás: “¿para que seguir si solo te exige que cambies?”.

A veces la clave está en cambiar, y no me refiero a cambiar nuestra esencia, no. Debemos aceptar que a lo que nos lleva cualquier relación humana, sea de amistad, de amor o familiar, es a descubrir nuestros fallos y manías. Esa manía estúpida de creer que siempre tenemos razón y que el otro se equivoca o tener el orgullo siempre al cien por cien para no mostrar debilidad.

No es sano vivir en una competición constante contra los que mas queremos o incluso amamos. ¿Por qué no recapacitar sobre todo lo bueno que nos han dado y lo malo que han conseguido hacer desaparecer? ¿Porque no decidir hacer nuestro camino siempre juntos?

Esther Pomareta Fernández
Fundadora de “El Precursor”
Estudiante de Ciencias Políticas
Madrid

El Precursor

2 Comments

Isabel Döbold

Cuánta razón tienes, estoy de acuerdo contigo. Nos hemos acostumbrado a dejarlo todo a la primera cuando las cosas se ponen un poquito difíciles y se nos olvida que por algunas cosas realmente merece la pena luchar.

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Cristina Pomareta

Tienes toda la razón, nos hemos vuelto muy hedonistas y sólo buscamos nuestra propia satisfacción y disfrute.
Ni estamos acostumbrados a mirar por alguien más, alguien que nos ama. Sólo sabemos estar con nosotros mismos.

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