Condenados al Destierro – Becas Erasmus

Condenados al destierro, al exilio, a la precariedad. Son tiempos duros para nuestro país, pero el futuro no lo pintan menos negro. El gobierno dice que se vislumbra un atisbo de esperanza, la luz al final del túnel. Pero nada más lejos de la realidad. Antes de ayer conocíamos la orden que suprimía la ayuda “complementaria” que da el Estado español para los estudiantes que tengan una beca Erasmus y no cuenten con una beca de carácter general en el curso anterior.

Según alegaba el ministro de Educación para justificar esta medida “España es el  país de la UE que en términos relativos más Erasmus envía”. La cuestión es, de ¿qué se extrañan? Con la situación de paro juvenil que hay en España, los recortes en educación y en definitiva el aterrador futuro que nos espera a los jóvenes, parece ser que la única alternativa es irse. Y la oportunidad que tenemos de poder formarnos en las universidades europeas, de aprender idiomas y labrarnos un futuro lejos de aquí es, lamentablemente, de lo poco que nos queda. O nos quedaba.

Si ya es difícil adaptarse a un país distinto del tuyo, estudiar en un idioma que no es el tuyo, ahora nos lo complican aún más. Si bien un día después de que se publicase la orden, el gobierno ha rectificado y por ahora esta medida no afectará a los alumnos que están este de año de Erasmus, nadie nos asegura que el curso que viene la tijera que tanto les gusta utilizar no caiga sobre esta ayuda tan necesaria para tantos y tantos jóvenes.

Esta crisis nos ha condenado a gran parte de nuestra generación a tener que buscarnos la vida fuera. Y todo el esfuerzo para evitar que ésta sea una generación perdida viene de las familias, porque los políticos que nos gobiernan demuestran que la inversión en educación no les merece la pena. Al parecer, no se dan cuenta de que nosotros somos el futuro, de que el porvenir de nuestro país depende de cómo nos formemos, porque nada nos gustaría más que ayudar a sacar a España de la crisis.

Pero no nos dejan. No apuestan por nosotros. Se nos requieren esfuerzos y sacrificios, y no se dan cuenta de que ya los estamos haciendo pero llega un momento en que uno dice “basta”. Si no confían en nosotros, si sus prioridades son otras, si se han olvidado de nosotros, no nos queda otra alternativa que el éxodo. Y ni a buscar un futuro fuera nos ayudan. Muchos no nos vamos porque queremos, nos vamos porque nos echan. 

Celia López-Ocón
Estudiante de Derecho y Economía
Madrid