DE TAPEO POR EL CENTRO

Sol y La Latina. Líneas de metro: 1, 2, 3 y 5.

Siempre que voy a Sol y es una hora aceptable para comer un aperitivo no me resisto y acabo comprando un bacaladito y una croqueta. Creo que con esas pistas ya sabéis donde: en Casa Labra. El archiconocido bar de la calle Tetuán 12, en cuya esquina con Preciados está el Corte Inglés de Sol, abrió sus puertas en 1860 y es un sitio de culto de las mencionadas croquetas y la fritura de bacalao. Todo madrileño del centro que se precie lo conoce y no hay que dejarse engañar por su aspecto antiguo, las pocas mesas que tiene en la calle o la escalera estrecha que conduce al baño. No es extraño que haya cola y la mayoría de la gente se lleva las especialidades de la casa en una bolsa de papel para comer mientras pasea por la Plaza Mayor o la cercana calle Arenal. Además de que la calidad del pescado sea francamente buena, la fritura no es pesada ni el rebozo muy grueso. Otra ventaja es su precio: 1,4€ la tajada de bacalao y 0,9€ la croqueta.

Una vez que os hayáis comido el bacalao de aperitivo, os propongo que crucéis Sol y subáis por la calle Carretas. Girando a la izquierda está la calle Cádiz, llena de bares de tapas y paella. En la acera de la izquierda, aunque diferenciar aceras a ambos lados de esta estrecha calle es decir mucho, está el restaurante Cocotito. Lo descubrí una tarde de julio buscando desesperadamente una mesa donde tomar un tinto de verano y una tapa con una amiga alemana y desde entonces he vuelto en varias ocasiones. La carta es bastante amplia y tienen raciones para compartir, tostas, ensaladas, hamburguesas y otros platos. Para mi gusto, lo mejor son las tostas, como la de solomillo con foie y reducción de Pedro Ximénez, la de salmón ahumado con queso brie y la de gulas con gambas, y las cazuelitas de huevos rotos con jamón o con setas y foie. La relación calidad-precio es buena y las raciones son generosas. Las tostas rondan los 4,5-5€ y las raciones los 8-9€. De postre suelen tener tartas caseras y la de chocolate está especialmente buena.

Si aún os queda un hueco o decidís ir de compras y os pilla la hora de la merienda, os propongo pasear en busca de otro bocado hasta la más famosa de todas las calles de tapeo de Madrid; la Cava Baja. En el número 42, casi en la plaza de la Cebada, se encuentra Lamiak, una taberna vasca con unos pinchos buenísimos. Los que más me gustan a mí son el de berenjena con salsa de quesos y el de solomillo con piña. Todos los pinchos cuestan 1,9€. Además el local es un sitio curioso, en las paredes hay exposiciones de artistas madrileños de fotografía, pintura y dibujo y cuentan con una asociación gastronómica y cultural propia; Lamiako. Desde luego se nota que estuvo en el corazón de la Movida.

Como podéis ver, para mí los tres sitios son un 10 en todos los sentidos, ya que casi siempre que estoy por el centro como en ellos. Espero que os haya gustado está pequeña ruta y aunque sé que con el primer bar no os he desvelado ningún tesoro oculto, no podía dejar de mencionarlo.