Demócratas y ciudadanos ejemplares vía Twitter

Hoy me voy salir de los temas de cine sobre los que escribo habitualmente porque me ha apetecido hacer una reflexión un tanto personal. Hace un par de meses, muchas capitales alrededor del mundo entero celebraron no sólo el día del orgullo gay, sino la aprobación (por fin) del matrimonio homosexual a nivel nacional en Estados Unidos, la primera potencia mundial (en temas económicos, porque en temas sociales ya ven ustedes como estamos). Los tiros de mi artículo, como verán, no van a ir por este tema: considero que ya tenemos una madurez suficiente como sociedad para que no haga falta defender con largos artículos y palabras bonitas aquello que por lógica debería entrar en cualquier cabeza sana.

Suceso (1)

Yo vengo a hablar de un caso particular. Se ha hablado mucho de un suceso que ha tenido lugar en twitter. Describiré los hechos: Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid, publicaba una foto en la que se puede observar la Cibeles iluminada con los colores del arcoíris a modo de celebración del Orgullo LGTB. Hasta aquí todo normal. La cosa se pone interesante cuando una joven (@tarareameotrave se hace llamar) le respondía, textualmente:

“¿Cuántos niños podrían haber comido con el gasto que ha supuesto el juego de luces? ¿Era necesario?”

No vamos a negar lo que es evidente: al gobierno municipal mucha gente le busca las cosquillas (como es perfectamente normal, lógico y democrático). Personalmente, no estoy de acuerdo con increpar de manera continua a un grupo político que todavía no ha tenido posibilidad de desarrollarse; pero eso es cosa mía. Volviendo al grano: la alcaldesa le contestaba, y vuelvo a citar:

“Las luces del arcoíris no suponen coste, simplemente se ha reprogramado el color de las que se encienden habitualmente.”

Ahí lo tenemos: con educación y una respuesta sencilla, Carmena demuestra que el increpar por increpar no es un camino útil. Una bonita historia. Se queda como lo que podríamos llamar actualmente un “¡Zas, en toda la boca!”: nos hemos reído y nos lo hemos pasado bien. Hemos dicho, “Mira, por intentar ir de lista”, y nos hemos regocijado; y  esto acaba aquí.

¿O no acaba aquí? Pues resulta que no. Yo, que soy un alcahuete y una vieja de portería de nacimiento, decidí meterme en el perfil de twitter de la susodicha trolleada, y lo que encontré me inspiró lo suficiente para escribir estas líneas: Divertidas apelaciones como (y no me invento nada) retrasada, ignorante, retardada, subnormal, lela… La lista sigue.

Y de hecho, no acaba en los insultos a su inteligencia: además, no se duda en meterse incluso con su aspecto físico. No han tardado en llamarla gorda, por ejemplo (Con perlas de la talla de “Para flotadores lo que tienes en las caderas”). Y la chavala tampoco está de mal ver. Que no se me malinterprete ahora, eh: estoy diciendo que no encuentro motivos para tales insultos contra su estado físico. Con esto quiero decir: la mayoría de insultos (hablando en general) tienen un motivo detrás (que no justificación, ojo). A una persona le pueden llegar a llamar zampabollos porque tiene sobrepeso. A una cuatro-ojos porque tiene gafas. A otra tullida por tener una discapacidad. Y siguiendo. Pero en este caso, parece que los insultos están, simplemente, puestos a mala fe: queda demostrado aquí lo que nos gusta merdear (porque no se puede definir de otra manera). Nos encanta rebozarnos en la mierda de los demás, porque parece que así quedamos como más listos o más inteligentes.

Situación 2

Oídme. Yo no comulgo con la ideología que deja intuir la tal @tarareameotrave. Por supuesto que no (lo que es normal, porque cada uno piensa lo que le da la real gana). Y no digo que no nos riamos o señalemos el error que ha cometido al estar desinformada. Solo faltaba. Pero lo que sí me pregunto es ¿era necesario este descuartizamiento público? Parece muy fácil suponer que esta chica es de la casta, que sólo busca meter bulla, que es una rabiosa e irracional secuaz de la derecha española y que, por lo tanto, merece todo tipo de ofensa. Pero la realidad es la que es: a esta mujer se la han comido viva por una tontería, y ahí está, aguantando como puede las barbaridades que dicen aquellos que les gusta lucir de democráticos y de ciudadanos ejemplares.

Que no se me busque ahora a mí la media vuelta: no culpo de lo sucedido a la alcaldesa, ni mucho menos (Que respondió, de hecho, de forma muy educada). Me limito a señalar que, en cuanto alguien comete un error, pasamos a actuar como si todos fuéramos perfectos. En cuanto a tirar piedras, parece que nos encanta ser los primeros.

David López González

Me llaman David, y soy un estudiante de periodismo y comunicación audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Soy muy dado a lanzar mis opiniones allí donde nadie me las pide. También soy un gran amante de la ficción. De todo tipo.

1 Comment

fernando aguila mora

esta claro, que esa chica , es una persona con muy poca cultura ,o quizas ninguna, pues no hay nada mas asqueroso , el de hacer comentarios estupidos y sabiendo que esta nueva alcaldesa esta haciendo las cosas muy bien , y esto a la parte contraria , llamemosles fascistas, por denominarlos de algun modo quieren estropear la buena imagen que esta dando las sra, carmena , esperanza aguirre ha demostrado ya , la mania que la tiene, pero en este mundo no se logra todo como ella piensa y haciendose la tonta del ,,yo no lo sabia,, a mi parecer es pura envidia lo que tienen, y que ven que su partido tan estrafalario y traidor se hunde,,, a si es la vida ,,tarde o temprano se pagan las injusticias,,,

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