Don Jon

Esta arriesgada película narra la historia de Jon (Joseph Gordon-Levitt), un joven que es conocido como “Don Jon” o “Don Juan” entre sus amigos por su gran capacidad de conseguir a mujeres con tan sólo intercambiar miradas.  Este personaje, hijo mayor de una familia italiano-americana, siente una obsesión por cosas sencillas: su gimnasio, sus mujeres, su casa, su coche y su pornografía. ¿Qué pasa cuando un chico así se enamora de una “chica 10” personificada por Scarlett Johanson? ¿Cambia o todo sigue igual?

 

Don Jon es el debut como guionista y director del joven actor de Hollywood Joseph Gordon-Levitt ( (500) Días Juntos, Origen, El Caballero Oscuro) y resulta curioso – a la par que atrevido – que en este argumento, el sexo explícito sea el hilo conductor de toda la película: las razón por la cual el protagonista sale por las noches, enciende su ordenador, empieza o termina relaciones amorosas y también, su motivo por el cual entra al confesionario todos los domingos antes de misa.

 

¿Podría ser este un retrato de los jóvenes de hoy en día? Esperemos que no, pero es cierto que se ilustra y crea una figura universal de hombres que no piensan con su cabeza, rodeados de mujeres facilonas, superficiales, oportunistas y “dignas” de ser catalogadas del 1 al 10 según sus curvas o su forma de vestir. Por eso decimos que Don Jon está plagado de personajes estereotipados (ninguno se salva) con los que resulta extremadamente difícil sentirse identificado.

 

Lo más llamativo de la película es la frescura del montaje (a pesar de que se haga molesto después de una hora, pero original), que de forma dinámica y a manera de “mensajes subliminales” resulta un bombardeo de imágenes y sonidos que pueden funcionar como metáfora del avasallamiento al cual se expone el protagonista cada vez que consume su “droga”. En especial destacamos las imágenes de apertura que nos cuentan cómo los medios de comunicación nos inundan con imágenes sexuales, siempre poniendo a la mujer en una posición inferior, en donde no se salvan ni los Quiz Shows, ni los video musicales.

 

Al hablar del montaje, debemos mencionar la “musicalidad” existente en el ritmo de la película, en la que el estribillo se repite varias veces – quizás demasiadas – para que nos quede bien claro la forma de ser de este Don Juan del siglo XXI. Esta presentación y re-presentación del personaje podría haberse planteado en dos estribillos y no en tantos, pero quizás fue el afán del director en hacernos ver que la violencia, vanidad, rabia, prepotencia e incapacidad de mantener una relación sana con los demás son los daños colaterales de una obsesión y enfermedad como puede ser la pornografía. Y son daños difíciles de corregir.

 

Detrás del tono humorístico que hay en Don Jon, se respira cierto desconsuelo y desaliento: en este mundo en el que todo se consigue rápido y fácil, las personas aman a las cosas mientras tratan a otras personas como cosas: “Eres la cosa más preciosa que he visto en mi vida”. El protagonista Jon, al igual que todo el entorno en el que se desarrolla la historia, termina siendo vacío y sin sentido. Jugándose a pulso la relación con la Iglesia con mucho sarcasmo entre manos, Gordon-Levitt no nos da mucho aire para respirar después – o muy poquito. ¿Habrá aprendido la lección este don Juan, o puede ser también que la pornografía no era el único motor de sus problemas?

 

Claramente Don Jon es una crítica y un abre-ojos para una sociedad en la que comportamientos como este son vistos como algo “normal” e inofensivo. Te hace pensar en la importancia de tener un@ de es@s “chic@s 10” (o mujer/hombre llavero) en tu vida y qué tan feliz serás si guías tus relaciones amorosas en torno a ese baremo. Una sociedad en la que uno en vez de preocuparse en tener unas sólidas relaciones personales se preocupa por conseguir un coche lujoso o tener una casa impecable.

En resumen Don Jon es más una crítica que un gran debut cinematográfico para Joseph Gordon-Levitt. ¿Si quieres criticar la pornografía, por qué hacerlo con una película pornográfica? Pensemos…

 

Maia De Zan Hatch
Co-Fundadora de “El Precursor”
Fundadora de “Artspiradora”
Estudiante de Comunicación Audiovisual y
Título Superior en Creación y Producción de Cine y Televisión
Panamá – Madrid