DUELO DE CRÍTICAS: GOTHAM

Bostezo monumental- *1/2 de 5, por Javier Marrero López

Las adaptaciones de cómics proliferan tanto en la gran como en la pequeña pantalla, eso es algo que salta a la vista tanto si uno está atento a los noticias de cine (especialmente ahora que se ha estrenado Vengadores: La Era de Ultrón) o busca nuevas series de moda (destacando el tándem Arrow/The Flash de The CW y Daredevil de Netflix). Gothamse subió al carro con una propuesta en principio jugosa: narrar la construcción del mundo de Batman desde la noche trágica en que Bruce Wayne perdió a sus padres.

Directos al grano: la serie se salva por una correcta elección de intérpretes (Ben McKenzie como Gordon, Sean Pertwee como Alfred, Camren Bicondova como Selina Kyle y Robin Lord Taylor como Cobblepot/Pingüino) y ciertos momentos memorables, casi todos relacionados con el génesis de villanos como el Joker y Espantapájaros y una acertada traslación de la relación de Bruce Wayne y Selina Kyle a una edad infantil. Punto. De resto es un enorme despropósito alargado durante veintidós capítulos.

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Salvando los personajes mencionados (que tampoco son brillantes), el resto es una galería completamente olvidable de villanos y secundarios sin ningún carisma y personajes femeninos mal escritos (la mamá de Cobblepot es el Jar Jar Binks de la serie). Lo peor de todo, sin embargo, es que no hay trama. No hay dirección alguna para el argumento ni existe nada sólido a lo que se pueda agarrar porque hay tantos hilos enredados entre sí que no puede tirarse de ninguno sin entorpecerse con el resto.

Estamos en una época en la que ciertas series del mismo género triunfan porque han sabido cómo tratar su producto. The Flash compensa su alargada temporada de 23 capítulos con un aumento constante de la acción y una trama bien definida y acotada, así como una buena exploración del personaje. Daredevil logra tan sólo con 13 episodios construir una pedazo de historia con elementos de thriller policíaco y acción muy fiel a los cómics. Gotham, en cambio, no tiene absolutamente nada que aportar al panorama de este tipo de series. Y no hay más que decir.

CONCLUSIÓN: Se ha anunciado la segunda temporada. Como el Batman de Ben Affleck termine decepcionando le espera una época muy oscura al Hombre Murciélago. Una pena, con lo bien que se había posicionado desde 2005 con Batman Begins…

Me gusta Gotham, me gustan sus gentes.- *** y ½ de 5, por David López González

Igual es que uno es demasiado benévolo a la hora de criticar lo que ve, y admito que no soy excesivamente analítico cuando me dispongo a disfrutar (porque eso es lo que hago, disponerme a disfrutar) de una serie o una película. Y siendo yo, en cierta manera, un fanático de Batman (al menos de sus apariciones en pantalla) me dije que una premisa como la de Gotham tenía grandes posibilidades, más ahora que nos encontramos en la edad dorada de la ficción televisiva estadounidense (y también europea, ojo). Y, después de 22 capítulos (que se dice pronto), creo que muchas de esas posibilidades se han cumplido.

El punto fuerte de la serie es algo más claro que el agua oxigenada. Existe un plantel de actores que es una delicia ver en pantalla. Más allá de un correcto protagonismo en Ben McKenzie como Gordon y de David Mazouz como el joven Wayne, yo destacaría un trío primordial, que se come la pantalla cada vez que se le da unos minutos. Ahí tenemos a Sean Pertwee como Alfred, que sabe llevar bien el pasado del personaje: es un mercenario de guerra, por el amor de Dios. Está cargado de acción, sabe proteger eficazmente al todavía niño Bruce Wayne y no por eso deja la seriedad que caracteriza al personaje.

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Carmen Bicondova ejecuta la, para mí, mejor actuación de Selina Kyle/Catwoman vista hasta la fecha (Ya ven, nunca le saqué del todo el gusto a Michelle Pfeiffer), combinando perfectamente el oportunismo y la elegancia propias de la mujer gato. Pero si hay una actuación destacable, sin duda es la de Robin Lord Taylor como el mafioso conocido como “El Pingüino”: nunca se ha visto un Oswald Cobblepot tan bien definido, que sepa pasar del pateticismo a la vena psicótica con tanta efectividad. Nos dejamos de estupideces para ver una auténtica apoteosis de miedo, lucha por el poder, sensación de inferioridad y ganas de romper todo tipo de barreras.

En cuanto a trama general, Bruno Heller ha sabido coger el estilo de las series policíacas de los años 80 y 90, con casos particulares para cada episodio pero con hilos que unen la historia principal, para poder dar pinceladas maestras y componer el complicado entramado de la ya mítica ciudad de Gotham: abandonamos es el estilo moderno de Nolan para adentrarnos en una mezcla de ambiente noir y actualidad en la que todos los personajes parecen moverse con una naturalidad asombrosa. Por supuesto que, dentro de este conglomerado, podemos ver algunos fallos (Como alguna que otra desviación a las historias originales) pero no cuesta pasarlos por alto.

CONCLUSIÓN: La primera temporada ha construido, mediante un ambiente muy acertado y unos personajes asombrosamente bien interpretados, una Gotham con una nueva perspectiva, que tras este season finale promete funcionar de manera más salvaje con los villanos que hemos visto nacer ahora completamente desatados.