DUELO DE CRÍTICAS: Spectre

El combate del siglo: Una película, dos críticos en singular combate. A un lado, con el pelo rizado y echando espuma por la boca sobre la última de Bond, David López. En la otra esquina del cuadrilátero, con el pelo liso, barbuzas de cuatro días y con una opinión positiva sobre Spectre, Javi Marrero.

¡Fight!

CATÁSTROFE (*1/2 de 5)

David López González

Retrocedamos al año 2006: La era Brosnan había finalizado por fin, y el futuro del agente secreto más poco secreto del mundo estaba en el aire. Entonces llegó Craig con “Casino Royale”: un Bond distinto a los demás, brutal, frío y tremendamente agresivo, dejándonos una joyita maravillosa. Después de un remarcable tropiezo con la aburrida y arrítmica “Quantum of Solace”, Sam Mendes recuperó la esperanza para todos con “Skyfall”. Por eso, al saber que la 24ª película de Bond estaba en sus manos, sentí que podía respirar tranquilo. Me equivocaba.

Spectre” es, y siento no verlo de otra manera, un colador, se mire por donde se mire. Sí, el comienzo es absolutamente apoteósico y magistral: espectacularidad por los cuatro costados, planos secuencia, ambientación de México perfectamente cuidada… Pero, a partir de la canción habitual (de la que ya hablaré otro día, que tela) todo decae en picado hasta convertirse una ensalada de “¿Pero qué cojones?”, “¿Esto a qué narices viene?” y “No sé qué leches estoy viendo”. Todo ello aderezado con un ritmo descompensado que hace te mueras del aburrimiento en unas partes, y que en otras todo pase demasiado rápido.

davidY fíjate que el plantel de actores es maravilloso, pero lo que vemos en pantalla es un compendio extraño y poco salvable: Monica Belluci aparece en dos escenas (y por supuesto, una es sexual, no perdamos la costumbre), Christoph Waltz está terribilísimamente desaprovechado, Batista es una anécdota y Daniel Craig está cansado de ser James Bond y se le nota. A toda esta macedonia hay que añadir que explota los topicazos rancios de eras pasadas (que pensábamos que estaban, pues eso, pasadas) una y otra vez sin la menor gracia. A puntito estuvimos mi compañero y yo de abandonar el cine en una escena de Léa Seydoux y de Craig que yo me sé.

CONCLUSIÓN: Un regreso rancio de algo que creíamos que iba a seguir por otros derroteros, con un hiriente desaprovechamiento de un panteón actoral fantástico y con agujeros de guion del tamaño de pelotas de tenis.

EL RETORNO AL PARADIGMA (*** de 5)

Javier Marrero López

Spectre no es una mala película. No resulta algo tan redondo como Casino Royale ni tan rompedor como la encumbrada Skyfall, pero tampoco cae en el desastre que supuso Quantum of Solace. Estos tres títulos conforman una saga cuya última entrega aquí reseñada resulta un retorno, para bien o para mal, al paradigma del agente 007 mediante un método establecido desde la primera aparición de Daniel Craig como el famoso personaje: tratamiento psicológico visceral mezclado con todos los detalles clásicos reconocibles en cualquier entrega de 007.

Tras todo el crecimiento experimentado por James Bond en las anteriores películas (algo insólito en las películas de 007, cuyas entregas se diferenciaban completamente en trama y trasfondo una tras otra), Spectre trata de unificar todo ese recorrido a lo largo de su metraje. En su camino, construye una película de 007 cumpliendo al cien por cien con toda premisa esperable en un título de la franquicia en términos de acción y contenidos y aporta un espectáculo de entretenimiento cuyo ritmo no decae con escenas para el recuerdo (el encuentro del tren, el Día de Muertos, la reunión de Spectre…).javi

El último punto positivo está en la reinvención de Spectre como una organización orwelliana responsable de las calamidades de la humanidad (¿alguien dijo HYDRA?). A pesar de lo anterior, el cierre de la trama es insípido y se ejecuta a trompicones por diversas causas: las importantes consecuencias de lo que sucede deberían mostrarse, varios personajes son desaprovechados y el villano construido por Christoph Waltz (a pesar de ser un gran guiño al pasado de 007) está poco aprovechado y podría haber dado mucho más juego. Comparaciones con Javier Bardem (Silva en Skyfall) o Mads Mikkelsen (Le Chiffre en Casino Royale) son completamente inevitables.

CONCLUSIÓN: Dinámica y espectacular, contiene todo lo que se puede esperar de una película de James Bond pero no está a la altura ni de Skyfall ni de Casino Royale. No es horrible, ni genial, ni aburre, ni resulta excesiva. Está en el término medio.