El Culto Turco Al Gato

Todos somos conscientes de que el mundo está dividido en dos, las personas gatunas y las personas perrunas. Yo me considero una persona muy perruna, nunca he entendido el amor a los gato – ni tan siquiera sé cómo tratar o interactuar con gatos. No sé de qué hablar con ellos, cuáles son sus aficiones o como pasan el rato. Los gatos, a mi parecer son profundamente indescifrables y estoy plenamente convencida de que incluso las personas gatunas, no conocen el verdadero carácter del gato. Jamás me imagine que escribiría sobre gatos o gastaría ni un solo pensamiento en su existencia o ser. Pero maduramos, nuestras vivencias nos marcan y cambian.

Gatos callejeros intimidando a un perrito doméstico.

Gatos callejeros intimidando a un perrito doméstico.

Me gusta comparar a los gatos domésticos a esa especie suburbana humana de las “skinny bitches”. Las “skinny bitches” son aquellas, mayormente mujeres de entre 18 – 23 años, que tienen un lifestyle fácilmente identificable: les gusta comer comida sana y en poca cantidad, ensaladas son sus favoritas pero también yogures naturales o griegos. Beben café, frappes o tés de Starbucks y sucedáneos, disfrutan con y de la moda y son búhos, puesto que de lo que más disfrutan es de la vida nocturna, les encanta bailar es parte de su fitness-program. Suelen ser también aquellas con innumerables fotos de piernas bronceadas en un paisaje veraniego y con playas infinitamente turquesas. Lo que Jarabe de Palo vino a definir como “La Flaca”. Muchas mujeres de nuestra sociedad han pasado por este periodo de “skinny-bitch”. Les gusta disfrutar de la vida y se alimentan porque es necesario para poder llevar la vida que viven, sino fuese así dejarían de alimentarse – comer se considera algo superfluo. Son meros tentempiés, nunca mejor dicho.

Urban Dictionary y sus definiciones de “Skinny Bitch”: leer más.

Lo mismo pasa con los gatos domésticos. Vosotros habéis visto alguna vez un perro que deje la mitad de la comida que le acabes de servir o que no se beba todo el agua que tiene en su cuenquito – no, no hacen eso, es totalmente ineficiente. Son como los humanos, si comemos, comemos; para que voy a dejar algo. Pues los gatos domésticos no son así, el cuenco del gato doméstico siempre tendrá comida y siempre tendrá agua – porque nunca saben cuándo después de una aventura saltando de armario a armario, bailando a escondidas de sus dueños (estoy convencida de que son pequeñas flacas peludas), necesitarán un pequeño tentempié. Puras skinny-bitches, veo que en vuestras mentes poco a poco va cogiendo forma y lógica mi teoría.

Supongo que por eso no sé muy bien cómo actuar cuando veo un gato doméstico, de hecho más bien me siento indiferente a su presencia. Los considero meros elementos decorativos de humanos con gustos excéntricos. Solo me doy cuenta de su existencia cuando deciden usar mi coleta como juguete – no hace gracia que te tiren del pelo, así sin más sin que te lo esperes. Los gatos domésticos y sus amigos callejeros están planeando algo y mientras tanto se ríen de nosotros los humanos. Ayer conocí a uno de ellos, y como pasa con estas cosas sobrenaturales, siempre hay fotos que explican y prueban la existencia de fuerzas superiores. Yo conocí a Cedric el gato cósmico, que era suave, muy suave y marcado con esa indiferencia intrínseca de cualquier gato doméstico. Quería, no, tenía que tocarlo. Pero descubrí que no era inofensivo, descubrí que estaba tramando algo, es un gato cósmico. A continuación dejo una prueba fotográfica de lo que estoy hablando.

La verdadera cara de Cedric – un gato doméstico cualquiera.

La verdadera cara de Cedric – un gato doméstico cualquiera.

Crazy Cat Women de Los Simpson.

Llevo medio año viviendo en Turquía, en Estambul y aquí es donde todo cambió. Los habitantes de Estambul bromean con que los que realmente gobiernan esta ciudad son los gatos. Si un gato se presentase a alcalde de esta inmensa ciudad, ganaría las elecciones sin dejar sitio alguno a oposición humana. Nadie habla directamente sobre los gatos callejeros, pero están ahí, nos observan y analizan. Están en todas partes. Por si su presencia no fuese suficiente, los estambuleños los cuidan. Lo que les convierte en míticos “Crazy Cat Women”, no me refiero al personaje superhéroe encarnado en las pantallas por la gran Halley Berry. Me refiero a la mujer de los gatos de los Simpson. Los aman y les cuidan. Los restos de comida se apartan y preparan para alimentar con ellos a los innumerables gatos callejeros que podemos encontrar en las calles estambulitas.

Görü, un gato callejero in vías de domesticación, adoptado por Erasmus Españoles.

Görü, un gato callejero in vías de domesticación, adoptado por Erasmus Españoles.

Cuando el invierno se acerca, los estambulitas sufren con sus cohabitantes gatunos y les compran o construyen casetas urbanas con aislamiento para protegerles del frio y la lluvia. Doy fe que todo estambulita ha tratado en alguno momento de su vida de adoptar esta especie callejera, y darles mejor vida en sus hogares. Pero esto no es a lo que espiran nuestros amigos gatunos, ninguno aguanta más de una semana arropado al calor de un hogar humano. Ellos son de la calle, y allí es donde más a gusto están. No tienen enemigos naturales, ya que debido a su cantidad y carácter dominante, los también numerables perros callejeros les temen como a sus peores pesadillas. Casos de perros-osos callejeros con lesiones gatunas son incontables y pueden ser avistados constantemente.

Chalets de Invierno, con aislamiento infalible.

Chalets de Invierno, con aislamiento infalible.

Los perro-osos o perrosos estambulitas son enormes y temibles, le tienen un medio-profundo a la especie humana y son altamente agresivos. Si algún día venís a Estambul, no os fieis ni del más entrañable salvaje perruno. Los gatos callejeros han conseguido hacer desaparecer esta faceta de salvaje de su carácter, son infinitamente cariñosos sin perder ese pasotismo intrínseco de todo gato. Quieren algo y saben cómo conseguirlo. Los perros parecen más indecisos en cuanto a sus planes de vida y de cómo llegar a ellos, se comportan a menudo de forma estúpida e inentendible, pero entrañable a la par – como bebes borrachos.(Siento no tener fotos de perrosos, pero no son muy de fotos ellos)

 

Con esto quiero decirlos que la convivencia con gatos ES POSIBLE, como han podido demostrarnos nuestros amigos turcos. Pero queda sin resolver si estamos conviviendo con ellos, o es una manipulación inconsciente por parte de los gatos domestico-callejeros, hasta que consigan su propósito ultimo de gobernar el mundo. No sé si es parte de mi paranoia anti-gatuna, pero temedles. Guardaros en vuestras casas. Algo grande va a ocurrir y nadie podrá salvarnos, ni tan siquiera nuestros fieles acompañantes perrunos.

 

Cristina Pomareta Fernández

Estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Actualmente cursando un año académico de intercambio en Yildiz Teknik Üniversitesi en Estambul, Turquía.

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