El Gobierno Turco Bloquea El Acceso A Youtube Y Vimeo

Desde el  9 de enero de este año, las dos redes sociales para el intercambio de videos más usadas en internet, YouTube y Vimeo, se encuentran bloqueadas.

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No son las únicas páginas bloqueadas bajo la censura del gobierno de Erdoǧan, se calcula que aproximadamente 7.000 páginas se encuentran actualmente bloqueadas. Un dato muy considerable, teniendo en cuenta los continuos esfuerzos de Turquía en formas parte de la Unión Europea. El presidente turco Abdullah Gül aseguraba en un discurso el otoño de 2013 en Estados Unidos, que los ciudadanos turcos no sufrían ningún tipo de censura cibernética.

Según rumores que circulan en internet, sobre todo de parte de usuarios turcos más conservadores, el motivo de la prohibición del acceso a YouTube y Vimeo, son las emisiones de material “obsceno” en dichas plataformas. En cambio en páginas pro-Gezi, se comenta que es una medida de censura, para evitar que se difundan videos de manifestaciones con activa represión policial, que podrían cuestionar el rumbo democrático del actual gobierno y como consecuencia cambiar la opinión publica del electorado de Erdoǧan.

Sin embargo, no es de extrañar que estas medidas de censura aparezcan ahora, cuando desde mediados de diciembre 2013 están llegando a la luz una serie de escándalos de corrupción en el actual gobierno. Escándalos que llevaron a la calle a miles de persona, que volvieron a convertir Taksim (Estambul) en una batalla campal y que llevaron consigo la dimisión de varios miembros del actual gobierno.

Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdoğan

Los críticos del gobierno de Erdoǧan describen este bloqueo como una introducción a la censura altamente inconstitucional. La “Asociación Turca de Ingenieros Informáticos” acusó al gobierno de no querer aceptar la libertad de expresión en internet, como ya había pasado anteriormente durante las protestas del parque Gezi en Taksim. Durante las protestas anteriores y especialmente en las últimas a causa de los escándalos de corrupción, estas dos plataformas se habían convertido en una importante fuente de información alternativa y fiable. Ya que los medios de comunicación convencionales en Turquía habían dejado de informar sobre las protestas, y conseguir rebajar la importancia de las mismas.

El nuevo proyecto ley para el control de usuarios de internet, está agitando la población turca, no solo porque supone un atentado claro contra la libertad de expresión e información. Sino también, porque este proyecto prevé el almacenamiento de datos privados y comportamiento en el espacio cibernético de todo aquel que accede a internet desde Turquía, sin necesidad de orden judicial. Lo cual supone la violación de la seguridad de privacidad de los usuarios. A pesar de las innumerables protestas a lo largo de toda la geografía turca, parece que el mencionado proyecto de ley se hará efectivos a finales de este mes.

“El gobierno está tratando de implementar un mecanismo de control político a través de Internet. La gente sabe que esta ley es una respuesta a las protestas (antigubernamentales) de Gezi protestas y las investigaciones recientes de corrupción actuales el gobierno”, dice Yaman Akdeniz (en una entrevista con Wall Street Journal),- profesor de derecho en la Universidad Bilgi de Estambul y crítico activo de las restricciones de Internet en Turquía. Esto va acorde con lo que hace un año dictamino el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, acerca de la ya existente Ley de Regulación de Internet en Turquía. Constata que dicha ley  va claramente en contra de la convención de los derechos humanos y la libertad de expresión.

En Junio de 2013, millones de personas participaron en las protestas antigubernamentales, que brotaron en el Parque Gezi, en todo Turquía. Medios sociales como Twitter y Facebook, fueron herramientas esenciales para superar la censura gubernamental impuesta en los medios convencionales (televisión, radio, prensa escrita) . El Primer Ministro Erdoǧan llamo Twitter “una gran amenaza” para el país, tras ver que el medio social sirvió como megáfono para la disidencia turca. Resulta irónico teniendo en cuenta que este personaje público cuenta con casi cuatro millones de seguidores en este “peligroso” medio.