El nuevo poder de la violencia

Según pasan los siglos, nuestras sociedades han ido tolerando cada vez menos la violencia. Más civilización implica necesariamente menos violencia, y más complejidad en la manera de resolver los conflictos. Ya no está bien visto pegar a los niños, y la violencia contra la mujer es motivo de repulsa cuando hace medio siglo era bastante normal. No sé si la nuestra será una sociedad muy civilizada, pero desde luego es menos violenta que todo lo que vino antes. Precisamente ahora que se tiene muy poca tolerancia a la violencia en el ámbito público, adquiere ésta un nuevo sentido : la violencia como expresión. El nuevo poder de la violencia no es hacer daño, ahora es hacerse ver.

Seamos realistas, nadie se cree que lo que pasó en Burgos fuera violencia pura y dura. Fue la violencia como consecuencia del hartazgo, del sufrimiento, y de la ignorancia que sufren quienes manifiestan un problema y no son escuchados. Como siempre, la mayoría siempre fue pacífica y respetuosa, y como a veces ocurre, algunos aprovecharon para enfrentarse a la policía. Pero fue precisamente la simbiosis entre estos dos grupos, mayoría de pacíficos y minoría de violentos, lo que ha llevado al éxito del movimiento vecinal.

La violencia, en este caso, no es el fin, es el instrumento. Lo que saca a un barrio obrero del anonimato y lo pone en el mapa no es la legitimidad de sus demandas, sino el estallido de los disturbios. Nadie se habría fijado en ellos si sólo hubieran encendido velas. La violencia no es ya destructiva, sino expresiva. Se destruye, desde luego, pero los contenedores quemados son insignificantes frente a las portadas nacionales del día siguiente. Y después, apoyo desde otras ciudades. Y al fin, un alcalde que cede, no porque de repente le haya venido a bien dialogar con sus vecinos, sino por la orden de un gobierno nervioso, neurótico, no vaya a ser que prenda en Burgos la mecha de todo este país.

Lo que defiendo aquí no es ni mucho menos la violencia, tal cual, sin medida ni mesura. Defiendo el poder expresivo de la violencia puntual, racional, limitada, como el último recurso para colectivos ciudadanos ninguneados por el poder, cuya acción pacífica ha demostrado ser ignorada hasta la saciedad. La violencia no es desde luego el medio más legítimo para participar en democracia. La violencia nunca es un derecho inherente a toda persona. La violencia, hoy en día, no es una guillotina en medio de París, ni un duro golpe en la cabeza – de esos que propina la policía – , sino una pequeña picadura en el brazo del político de turno, para recordarle, que en última instancia, se debe a los ciudadanos, y a sus legítimos intereses colectivos.

En estos tiempos, movimientos como Rodea El Congreso no pretenden derribar un sistema democrático, por muy fantásticos que se pongan con sus lemas. La aceptación de la democracia como forma política nunca ha sido tan alta en nuestra historia. Lo que se pretende es cambiar su funcionamiento, porque como se ha visto, sus resultados ya no responden a las ideas que la inspiraron.

El nuevo poder de la violencia

Todos estamos de acuerdo en que corresponde al Estado el monopolio de la legítima violencia. Todos estamos convencidos de las bondades de convivir en una sociedad democrática, sin que cada uno se tome la justicia por su propia mano. Y también estamos de acuerdo en que una democracia deber servir al interés general, y no a una pequeña oligarquía. Así que no nos sorprendamos si cada vez se utiliza más la violencia, no para destruir, no para derribar, sino para alertar de una deriva muy peligrosa de nuestra sociedad. No olvidemos, y con esto acabo, que países que consideramos modélicos – Alemania – recogen en su Ley Fundamental (20.4) el derecho ciudadano a la resistencia, cuando ya no pueda ser eficaz por otros medios, para preservar así la quintaesencia de la democracia.

Tomás de León

Estudiante de Ciencias Políticas en Madrid

2 Comments

FERNANDO

La violencia , no es recomendable, ni para unos o para otros, pero dando la casualidad de lo que están haciendo los señores Ministros del gobierno incluyendo al presidente, el pueblo no tiene otra opción a ello, no nos da morbo ver como se encienden los carros de basura, tampoco demoler los bancos rompiendo las lunas y estropeando el inmobiliario, pero, como digo, no nos dan otra opción, con la mayoría absoluta que tiene el gobierno del PP hacen las cosas sin respetar al pueblo sacan nuevas leyes de hoy a mañana y siempre en perjudicar al trabajador, o al que no cobra, ni tiene trabajo, lo de Burgos, da mucho que pensar…¿nos veremos ahora obligados salir tod@s a la calle y hacer lo mismo que ha ocurrido en Burgos? si es así como se puede conseguir, que este gobierno no siga exprimiéndonos como limones, la violencia es justa…..

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Tomás

Claro, estoy de acuerdo contigo Fernando, en que no es recomendable, ni hay que regodearse en ella, pero sinceramente, nos quieren hacer creer que la democracia sólo consiste en dejar un papelito cada cuatro años. Yo creo que la democracia se gana y se defiende ejerciéndola día a día, con la participación activa, siendo la violencia una forma de expresión no muy deseable, pero que desde luego efectiva.

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