El problema no es la basura

Es el tema de moda en cada bar de la ciudad, en cada reunión familiar y en cada cafelito de las tres: Madrid está hecha un asco. Y sí, todos los que viváis aquí o hayáis pasado por la ciudad habréis visto cómo cada día de huelga la ciudad está un poco más sucia. Pero, ¿el problema es la huelga, que no limpian las calles?
Permitidme dudarlo. El problema, lo que está llevando a Madrid a estar cada día más sucia no radica en la huelga, sino sencillamente en que la gente es una guarra.
Os recuerdo que la huelga sólo afecta a la limpieza de las calles, no a la recogida de basuras (el camión de basura me sigue despertando como cada noche a las doce y cuarenta minutos), por lo que, en este mes de noviembre sería muy común que se llenase de las hojas caídas en otoño o de algún que otro papel que a cualquiera se le puede caer sin darse cuenta del bolsillo o incluso alguna lata que alguien, tras un rato sentado en un banco ha olvidado, ya vacía.
Comprendería ver las papeleras llenas y alguna basura que, al sobresalir, haya caído al suelo. Pero no, la calle está repleta de basura, una basura destinada a ser echada a los contenedores. Estos días, caminando por la calle me he encontrado de todo: desde ropa hasta muebles desvencijados dispersos alrededor de las papeleras, que no de los contenedores de basura que, recuerdo, sí se están recogiendo diariamente.
Señores, nos enfrentamos a una de las huelgas que, junto a las sanitarias y las de transporte público más efecto pueden tener en la sociedad; si a eso le añadimos la pésima gestión de este tipo de conflictos que está demostrando el gobierno local, la situación puede ser larga. Pero se puede hacer que la situación sea menos alarmante con un poco de civismo y de educación. Apoyemos o no la huelga no podemos dejarnos llevar por la desidia y ayudar a empeorar la situación siendo aún más sucios de lo que solemos ser. No podemos dejar que la mierda llame a la mierda porque esta es la ciudad en la que vivimos, la ciudad en la que trabajamos y la ciudad por la que paseamos.
En los próximos días me visitarán varios amigos de fuera y, en serio, me da auténtica vergüenza que vean cómo es la ciudad de la que me enamoré, mi ciudad adoptiva, pero que siento como si fuese mía. Si al aspecto casi ruinoso de muchos edificios antaño preciosos (era mucho mejor invertir en Olimpiadas y Ayuntamientos que en reformar estas joyas) le sumamos la suciedad de la calle, pronto llegaremos a un nivel de decadencia del que será difícil recuperarse. El turismo en la ciudad ha caído en los dos últimos años y, si la situación de dejadez se mantiene así, preferiría que se extinguiese ese turismo para evitar tener que dar explicaciones de que esta ciudad, hace no tantos años, era la mejor ciudad del mundo.
Nacho García Dapena
Estudiate de Traducción e Interpretación
Madrid

El Precursor

1 Comment

Miren

La mierda en las calles de Madrid el reflejo de quienes la gobiernan. No tengas vergüenza de enseñar la ciudad así, pues no has sido tu el que la ha ensuciado. La decadencia tiene responsables con nombre y apellido.

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