El valor de la Filosofía

Sólo dedicando unos minutos a observar el mundo que nos rodea, sobran ejemplos para deducir que vivimos en una sociedad consumista que valora lo material por encima de todo. El marketing y los valores de la sociedad actual nos perturban la mente a diario, haciéndonos creer que los bienes materiales y las comodidades nos harán más felices, convirtiéndonos en “hombres prácticos” que atraviesan la vida como máquinas sin sentimientos. Premiamos al que más bienes posee y despreciamos al que vive una vida fuera de lo que consideramos “normal”.

Vivimos desesperados por tenerlo todo y temerosos de perderlo, esclavos de obligaciones sin sentido. Está claro que  hemos perdido la noción de lo que es bueno y justo en una lucha por el beneficio ante todo. Fabricamos prejuicios contra los que son “diferentes” para protegernos a nosotros mismos de ser juzgados. Huir de la convención supondría un suicidio, y ser una “oveja del rebaño” aportaría a esta deshumanización social. La única posible solución que nos queda es refugiarnos en los valores. Y aquí es donde la filosofía entra en juego.

La filosofía trata de alimentar el espíritu y examinar el fundamento de nuestras convicciones y creencias. Sin ella, seríamos esclavos de los prejuicios y de las creencias que emergen en las diferentes culturas y momentos históricos y no cuestionaríamos ni el más mínimo hecho de la naturaleza. La vida sería fácil, simple, obvia y no participaría en ningún caso la razón. Aunque incapaz de proporcionarnos una respuesta clara a todas nuestras preguntas,  abre nuestras mentes sugiriendo varios caminos, liberándonos de la tiranía de la costumbre.

La verdadera aportación de la filosofía a la humanidad es el desarrollo de una mente crítica e investigadora, que incita a reflexionar y amplía la concepción de lo posible, enriqueciendo así nuestro intelecto e imaginación. No es como otras materias que te proporcionan una serie de conocimientos aplicables a casos concretos. La filosofía te enseña a pensar, a sacar a la luz lo que la superficie esconde sin discriminar ningún tema.

Aristóteles definía la filosofía como “la búsqueda de la verdad”. Al intentar comprender al ser humano y el Cosmos que le rodea, quizás la filosofía sea lo que nos mantenga unidos, lo que nos haga sacar lo mejor de nosotros mismos y lo que más nos acerque a la humanidad que a veces añoramos tanto. Posiblemente sea la “reflexión de la vida” que necesitemos para liberarnos de los prejuicios del “hombre práctico” y volver a encarrilarnos cuando nos dejamos llevar por creencias destructivas del bien común.

La filosofía no es un ciencia, pero sin duda es la madre de todas ellas, ya que de ella surgen, a través de la contemplación reflexiva, todas las demás ciencias que han aportado lógica y coherencia a muchos aspectos de la vida. Por ello, la filosofía es absolutamente vital para coexistir como ser humanos y dotar de sentido a la vida. Es un instrumento que sirve tanto para autoevaluarse como para cuestionar el universo. No existen limites.

Matilde Gómez Guzman

Estudiante de Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid. Cursos: Marketing en King's College London Finanzas en King's College London Organizational Behaviour (Comportamiento Organizacional) en London School of Economics

1 Comment

critilo

Enhorabuena a la autora de este post!Podría tratarse de una estudiante o profesora de filosofía, lo ignoro. Comparto sus juicios y conclusiones y espero que nuestros gobernantes recapaciten sobre el error que implica restarle tiempo en los programas de enseñanza a las mal llamadas “asignaturas de letras”, donde incluyen la filosofía.Precisamente por lo que se dice aquí: porque “no es una ciencia, pero sin duda es la madre de todas ellas”.

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