Entre todos

Este es el nombre del programa que ocupa la sobremesa en la cadena 1 de TVE, televisión que quiero recalcar, es pública. Es decir, que la pagamos entre todos, sí, como el propio nombre del programa indica.

Entre todos pagamos los 3,68 millones de euros por temporada que cuesta hacerlo, incluidos los 1400 euros que cobra la presentadora por cada programa. No voy a negar que los sueldos de presentadores y demás personas que aparecen en televisión son bastante elevados y es muy probable que haya mucha gente del mundo televisivo que gane más que Toñi Moreno. Pero lo que no escapa a quien tenga un poco de ojo crítico es que la presentadora del programa deja mucho que desear.

Tanto el programa como quien lo presenta no están ni por asomo a la altura de lo que debería ofrecer una televisión pública de calidad, que, insisto se paga con el dinero de todos los contribuyentes. Si el dinero que se “invierte” en el programa se empleara en cortar de raíz los problemas que en él se plantean, nos evitaríamos el espectáculo tan lamentable que cada tarde se emite en la cadena pública. Y digo lamentable porque se fomenta la mendicidad, se llega incluso a utilizar a niños para dar pena, en definitiva, para pedir limosna. Es lamentable que gente en tan mala situación tenga que recurrir a humillarse en un programa de televisión, dando el espectáculo entre llantos y sollozos para que finalmente un alma caritativa llame por teléfono y haga una donación que es recibida entre vítores y aplausos por el público del programa. Menudo esperpento.

Con esto no quiero decir que la caridad esté mal, nada más lejos de mi intención. Tan solo quiero enfatizar que más que la caridad lo que debería fomentarse es la solidaridad. Y eso sí que se consigue entre todos. Que en vez de recortar ayudas a la dependencia, becas para comedor, libros, sanidad y todos los derechos que se han visto mermados por la crisis, se intente apostar por una redistribución de la riqueza para evitar que se llegue a situaciones como las que refleja el programa. Que en lugar de gastarse tal cantidad de dinero en dicho espectáculo esperpéntico, se tratase de atajar los problemas, no se trata de dar de comer al hambriento, sino de enseñarle a pescar. Así, tal vez, conseguiría salir de verdad de la situación en la que se encuentra, prosperar y no tener que recurrir jamás a la caridad. Porque la solución que ofrecen con el programa es pan para hoy y hambre para mañana, y encima se lavan las manos creyendo que así están solucionando el problema.

¿A dónde hemos llegado a parar? Que personas en situaciones tan desesperadas, como las que aparecen en el programa, tengan que recurrir a mendigar para conseguir ayuda, es humillante y eso no debería aparecer en la televisión pública. Parece ser que en la Comisión de Control de RTVE se va a pedir que se retire el programa. Un acierto si se logra, sin lugar a dudas.