Euskal presoak, Euskal Herrira

“Euskal presoak, euskal herrira” Es una de las frases más escuchadas en las manifestaciones y reivindicaciones de la izquierda abertzale. Pero ¿Qué quiere decir exactamente esa reivindicación? ¿Qué piden exactamente? ¿Por qué? La frase traducida literalmente al castellano quiere decir: los presos vascos, al País Vasco.  Es decir, piden que los presos sean trasladados al País Vasco para cumplir sus penas. Esto ocurre, porque a diferencia de los presos ordinarios, los presos asociados a la banda terrorista ETA están sometidos a una política de dispersión y a una legislación especial más dura que la ordinaria ya que son considerados terroristas.

Como todos sabemos, el 20 de octubre de 2010 ETA mediante un comunicado ponía fin a 43 años de terror, sufrimiento y dolor en los que fueron asesinadas 829 personas. Entonces, ¿Sigue teniendo sentido que exista la dispersión de los presos pertenecientes a ETA y que tenga una legislación especial? Yo creo que no. Como estudiante de Derecho y por lo tanto de Derecho Penal he estudiado que los ordenamientos democráticos tienen carácter relativo, es decir se impone una pena para proteger a la sociedad y para resocializar al reo. Entonces, en un contexto sin la presencia de ETA en el País Vasco, donde el objetivo debe de ser la construcción en la sociedad vasca de paz y diálogo, el gobierno español tendría que tener gestos para contribuir a ello.

Y uno de ellos, sin duda, sería el acercamiento de los presos al País Vasco, para que pudiesen cumplir su pena en una cárcel cerca de su familia, como cualquier reo ordinario.  Esto formaría parte de un proceso de normalización que ayudaría a la construcción de un País Vasco mejor. No creo que se esté pidiendo gran cosa con ese gesto, ni que se esté pidiendo su liberación inmediata ni su consideración como héroes, porque no lo son, la cruda realidad es que son personas que han causado un dolor inmenso a muchísima gente a lo largo de toda España. Lo que se está pidiendo es que sus penas sean aplicadas ordinariamente y no especialmente para la normalización de un proceso que afecta al futuro de Euskadi. En definitiva sería aplicar la legalidad a un contexto nuevo, el cual, difiere del contexto anterior y por lo tanto debería de tener un tratamiento diferente.

Jorge Cordero
Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas
Madrid

 

El Precursor

4 Comments

Javier Pomareta

Felicidades Jorge. Creo que has expuesto el problema con acierto y celebro que los jóvenes no estéis tan cargados de oído como algunos más mayores. Seguro que vosotros sabréis crear una nueva sociedad en la que la convivencia sea más fácil. Comparto también el efecto que deben tener las condenas en sus dos vertientes, pero no dejo de comprender por ello que la “democracia” es lo que quieren los ciudadanos que comparten esas reglas de juego y entiendo también a nuestros legisladores cuando a la hora de “hacer su trabajo” tienen también en cuenta las diferentes “demandas” de la sociedad y de los diversos grupos de presión, entre los que sin duda, están todos aquellos que han sufrido en carne propia todo el daño que el terrorismo ha hecho a esta España nuestra. Y entiendo que este grupo de presión siga presionando por unas condenas más duras para los que por unas ideas políticas y sin tener en cuenta las reglas de juego hicieron tanto daño. A veces, para entender todo esto, trato de ponerme en el lugar de aquellas personas que perdieron a sus padres, hermanos, hijos. No por ello me resulta más fácil de aceptar estas medidas especiales pero si al menos más sencillo el comprenderlas y aceptarlas. Pero efectivamente soy de la opinión, como decía al principio, que debéis ser los más jóvenes los que cada día traten de cambiar esta sociedad dándoles nuevos enfoques. Enhorabuena otra vez, pues con tu artículo has hecho que todos volvamos a pensar sobre un tema tan difícil.

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Jorge Cordero

Muchas gracias. Por supuesto que se tiene que tener en cuenta las demandas de la sociedad, eso siempre, pero teniendo en cuenta que en los ordenamientos democráticos la pena tiene como objetivo la resolicización del reo y evitar un peligro a la sociedad. Muchas veces lo que se pide no es eso, se pide venganza, el ojo por ojo, es decir el carácter absoluto que tienen los ordenamientos no-democrático. Además creo que en multitud de ocasiones, a través de casios mediáticos como el de Marta del Castillo o de algún miembro de ETA, se da a la sociedad la imagen de que nuestro código penal castiga levemente los delitos cometidos, olvidando el verdadero objetivo de la pena. También de esta manera crean una alarma social dando a entender la casi impunidad de los delicuentos, cuando realmente en España tenemos una tasa de criminalidad baja y una tasa de encarcelamiento alta respecto a esta última.
Por otra parte, respecto a las asociaciones de víctimas del terrorismo, entiendo que han sufrido un dolor inmenso, sin lugar a dudas irreparable como es la perdidad de un ser querido. Sin embargo, dudo que sus demandas sean compatibles con los objetivos de la pena que he expuesto anteriormente, si no que sus demandas van más encaminadas a pedir venganza (que en parte lo entiendo debido al inmenso dolor que han sufrido pero creo que el Estado debe de estar por encima de esto) Prueba de ello es su apoyo a la aplicación de la Doctrina Parot que ha sido declarada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como ilegal debido a que atenta contra los derecho del reo. De todas maneras, está claro que se debe reconocer a las víctimas del terrorismo, los terroristas deben de pedirles perdón por sus lamentables crímenes y no deben de ser ninguneadas. Pero aplicar ahora, como dije en el artículo, la legislación ordinaria a los presos relacionados con ETA, no es ni una falta de respeto, ni su consideración como héroes, es normalizar la situación ante un nuevo contexto. Por último, yo también he pensado en ponerme en la situación de aquellos que perdieron a seres queridos en algún atentado, y he llegado a la conclusión de que probablemente pediría lo mismo que las asociaciones de víctimas, pero realmente estaría pidiendo venganza por el dolor y el daño que me han causado, y esto aunque entendible, va en contra del objetivo de la pena, y como dije, creo que el Estado debe de aplicar la pena para que se cumplan los objetivos antes mencionados.

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