Filosofía para la vida

Un buen amigo mío me hizo ver un día la perversión que supone eliminar la asignatura de filosofía de la escuela, tal y como se pretende en la nueva LOMCE. Parece que Ignacio González haya cursado el nuevo bachillerato que nos propone Wert. Cosas de locos.

Según nuestro querido presidente – querido, pero no elegido – , las marchas de la dignidad comparten ideales con el partido neonazi Aurora Dorada. Lección exprés de ciencia política. Las marchas de la dignidad es un movimiento de protesta que lleva semanas activo en toda España. Se reivindican varios temáticas con un común denominador: el hartazgo con la política de los recortes. Sanidad, educación, pensiones, dependencia, y más. Esta manifestación es la que González describe como « una actuación al más puro estilo comunista y revolucionario », para después compararlo con el partido neonazi. Será verdad o no, eso lo juzgarán quienes le escuchen, pero lo que más me inquieta es la frase que decía más tarde : Los extremos se tocan .

Decía mi amigo que el hecho de eliminar filosofía del currículo escolar obligatorio no responde a una política de recortes, sino a motivaciones mucho más perversas. Eliminar filosofía significa eliminar la capacidad de los alumnos para interpretar la historia con una visión crítica. Si preguntamos a un alumno de instituto, nos dirá que Hitler y Stalin fueron igual de malvados. Acto seguido, comentará que comunismo y nazismo fueron la misma ideología, sólo que en extremos distintos. Y aquí está el peligro. No podemos permitirnos caer en este relativismo con cuestiones tan serias.

Cierto es que el régimen estalinista halló en el comunismo una base para justificarse, pero la barbarie que supuso no encontraría cabida en ninguno de los escritos de Marx o Bakunin. Más bien se habrían revuelto en su tumba, al ver las atrocidades que se cometían en su nombre. En cambio, la ideología nacionalsocialista no fue más que una nebulosa de racismo, populismo y antisemitismo, sin otro propósito que aniquilar a todos quienes osaran oponerse.

En cambio, el marxismo en sí supuso enormes avances para el pensamiento. La óptica de la lucha de clases, el análisis que hizo Marx en El capital de los problemas contemporáneos, enriquecieron enormemente la sociología, la psicología, el arte y la política. Las ciencias sociales modernas no serían comprensibles sin la visión que aportó aquello que vino a llamarse marxismo, que algunos más tarde pervirtieron, y que corre el riesgo de caer al mismo nivel que el nazismo. El marxismo fue en origen una nueva concepción, una nueva manera de acercarse a la realidad. Fundado en el análisis político y económico, probablemente sea una de las maneras en las que las ciencias sociales más se han acercado al ideal del método científico.

En cambio, ¿qué nos han legado ideologías como el fascismo o el nazismo ? Aparte de sus huellas de muerte y destrucción, poco más que algunas obras de arquitectura y arte neoclásico. Pero más que otra cosa, fueron ideologías opuestas al progreso de la humanidad, en las que primaba más el proyecto de un autócrata que la libertad individual de sus ciudadanos. También fue así bajo el régimen estalinista, no lo niego. Pero la perversión es que, sin estudiar filosofía, las generaciones futuras asumirán como cierta la ecuación nazismo = comunismo.

Poniendo otro ejemplo, es indignante ver cómo muchas personas hacen suya la frase los dos bandos cometieron atrocidades por igual al hablar de la Guerra Civil. Efectivamente, ambos cometieron terribles masacres. Sin embargo, la asociación que se hace implícitamente, de que ambos bandos, y por tanto ambas ideologías, eran de mismo contenido, pero de signo opuesto, me parece atroz. Comparar los ideales republicanos con los fascistas es un error que no nos podemos permitir, si queremos ser una sociedad libre, despierta, e inmune a la demagogia. Por eso, es necesaria la filosofía.

Filosofía significa amor por la sabiduría, algo nada despreciable en estos tiempos que corren, donde hay cada vez más información pero de peor calidad. La filosofía es el arma de las mentes jóvenes contra la demagogia y el populismo que les ataca. Ahora, cada vez menos alumnos en nuestro país estudiarán filosofía ; ya no sabrán distinguir entre marxismo, comunismo, estalinismo, fascismo ; ya les dará pereza pararse a pensar. Si nuestra generación aspira a algo mejor que el modelo de Ignacio González, ya es hora de reivindicar el valor de la filosofía en nuestros institutos.