“Friends” y el éxito por identificación

friendsTodos hemos tenido momentos bajos en nuestras vidas ¿Qué podemos decir? Hablo de esos momentos en los que ves todo negro, en los que crees no tener salida. Momentos en los que prefieres comer helado en casa mientras ves aquella película (en mi caso, “En Busca del Arca Perdida”) que te suele animar, en lugar de salir a explorar el mundo exterior. Y seguro que, en una de estas, todo hijo de vecino nacido en los 80 y 90 se ha puesto a escuchar la fantástica I’ll be there for you, de los Rembrandts. Sí, la cancioncilla que da apertura a la que considero la mejor sitcom de la historia del audiovisual: Friends. Y es que pocas ficciones han conseguido que nos identifiquemos tanto con unos personajes como lo hacen las historias de este simpático grupo de amigos de Nueva York. ¿Qué tienen estos colegas que hace que, a las buenas y a las malas, nos saquen una sonrisa? ¿Por qué ocurre eso de que, por muy mal o muy bien que te encuentres, Friends siempre es la serie adecuada para desconectar y relajarse? Hoy vengo a dejar aquí en “El Precursor”, un humilde primer artículo dando mi visión directa de porqué Friends ha triunfado, triunfa y triunfará.

Mi tesis seguro que se os habrá pasado a muchos por la cabeza. Todo el grupo, junto, es una misma persona. Otros dirán “¡Pero qué idiotez acaba de soltar este tío!”. Dejad que me explique. Si uno suma las personalidades de cada uno de los integrantes, descubrirá que tenemos la personalidad completa de un ser humano. Un dibujo perfecto de emociones, sentimientos y preocupaciones. Todo un esquema en el que casi cualquier persona que se mire puede verse reflejada. Esa es la magia que consigue Friends: la identificación total. Y podréis decir “Pues a mí me gusta más tal personaje” o “Yo me identifico más con tal otro”.  Ahí precisamente es donde se ve cómo funciona ese mecanismo del que hablo. Uno se acerca más a un personaje o a otro porque no todos somos iguales, pero esa capacidad de empatía, de compartir pensamientos y emociones, existe con todos y cada uno de ellos. La gran maestra de esta manera de hacer ficción en el humor ha sido, sin duda, Friends.

Mónica

Empecemos con la menor de los Geller. Si nos ponemos a observar cómo se comporta ¿Qué podemos ver? Muchas cosas caracterizan a Mónica, pero hay una que salta y no pasa desapercibida: su obsesión. Desde las cosas más pequeñas a las más grandes, esta “madre” del resto del grupo intenta controlar todo a su alrededor, llegando incluso hasta límites ridículos. Pero eso es algo que hacemos todos. Ese estar pendiente del móvil porque estás hablando con alguien que te importa, o el no dormir cuando nos dejamos una pequeña cosa sin importancia sin hacer, o el tener algo en la cabeza dando vueltas hasta que al final sale disparado… Así es como a veces funciona nuestra mente.

Si tengo que pensar un momento en el que recuerde este tema como muy destacado, elegiría la escena en la que Mónica llega a limpiar una aspiradora con otra aspiradora más pequeña. Un detalle que nos brinda toda su personalidad:

Ross

Siguiendo con la misma familia… ¿Qué sentimos al ver a Ross? No hay que exprimirse el coco mucho para ver que Ross es un sentimental. Un hombre que, pese a que a menudo se ha llevado fracasos, también ha cosechado alegrías. Y por eso, salvo contadas ocasiones, las penurias de este personaje no nos producen risa, si no que nos llevan a situarnos junto a él, a sentir que no se merece los golpes. Y por eso precisamente somos capaces de alegrarnos tanto cuando le suceden cosas buenas. Es un fracasado, pero si lo es es precisamente porque ha arriesgado. Y al final, acaba por ganar siempre. Entonces, Ross es la parte más emocional que tenemos dentro.

El momento más enternecedor de Ross y que más nos llega es, sin duda alguna, el clásico de la “Friendzone”. Tras pasar mucho tiempo detrás de Rachel, Joey le dice que ha entrado en el espacio conocido como la “Zona amigos”:

Rachel

Muy en resumidas cuentas, Rachel es una persona egoísta, pero no visto como algo malo en todo momento. Es una persona que se deja llevar por lo que quiere, y que muchas veces no piensa en los demás. Porque no podremos negar que todos hemos tenido momentos en los que hemos sabido que algo que vamos a hacer podría acabar afectando a una persona ajena, pero aun así hemos acabado por hacerlo. Eso son nuestras situaciones más “Rachel”. Y precisamente por esa personalidad que tiene, también tiene sus momentos de duda, de arrepentimiento y, a veces, de culpa. Algo muy natural. Es, además, el personaje que más cambio sufre durante la serie.

Momento estelar: La escena en la que el conserje, el señor Treeger hace que Rachel se sienta mal cuando va a tirar la basura.

Joey

Qué decir de Joey. Es un ser que vive para disfrutar, y así está diseñado. No cuesta darnos cuenta que es el personaje que más rato dedica a divertirse y a dedicarse a hacer lo que le apetece. Eso quizás le haga un poco ignorante, pero es lo que le mueve. Y, aun así, tiene su corazoncito. Todas esas veces en las que uno hace las cosas sin pensar, solo porque le apetece, son en las que más nos identificamos con él. Momentos en los que nos quitamos las preocupaciones de la cabeza y decidimos echar una cana al aire. Se caracteriza entonces por no pensar tanto en lo que debe hacer si no en lo que quiere hacer: se dedica a algo en lo que está más metido por vocación que por dinero, dedica una gran parte de su vida a ligar, y es, sin duda alguna, un gran amante de la comida.

No hay más que ver la escena en la que Phoebe le pregunta a qué renunciaría antes: a la comida o al sexo:

Phoebe

Puede que sea el personaje más difícil de “encasillar” y, a la vez, el más fácil. Phoebe está loca. Hace la mayoría de cosas siguiendo un proceso mental que muy pocos son capaces de comprender, y eso le hace tener una personalidad propia muy fuerte. ¿Por qué tenemos manías? ¿Por qué a veces hacemos cosas sin motivo aparente? Nos gusta dejar que a veces nos invadan pequeños ramalazos de locura, y eso es lo que representa Phoebe, su rol en la serie.

Un pequeño acercamiento a lo que le ronda por la cabeza: los nombres que Phoebe le da a los acordes de guitarra, por ejemplo:

Chandler

Confieso ser partidista aquí. Es el personaje con el que más me identifico, y quizás por eso lo haya dejado para el final. Para mí, tenemos alguien que, directamente, representa la bondad. El hecho de hacer las cosas sin malicia, con buenas intenciones. Lo que no quita que no reciba lo mismo del exterior: Chandler es una persona sin suerte en la mayoría de las ocasiones, y se defiende con el humor como mecanismo para enfrentarse al resto del mundo. Es lo que lo hace ser como es, y lo necesita. Tiene gran profundidad psicológica. Nos gusta ver cómo, pese a que muchas veces no le salen las cosas como él quiere, sale a la plaza con una sonrisa en la cara. Y pese a que no esté en condiciones muchas veces de alegrar a nadie, siempre está ahí como amigo.

Ejemplo clave y mítico al mismo tiempo: El capítulo en el que Chandler se obsesiona cuando Mónica no le reconoce como el “Tío más divertido que ha conocido” es una muestra perfecta de cómo funciona Chandler:

David López González

Me llaman David, y soy un estudiante de periodismo y comunicación audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Soy muy dado a lanzar mis opiniones allí donde nadie me las pide. También soy un gran amante de la ficción. De todo tipo.

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