“Juego de Tronos”, Temporada 5: Haters gonna hate (*** y ½ de 5)

[Aviso social: se van a encontrar ustedes con un artículo tremendamente largo, lleno de spoilers y de odio iracundo de un lector ofendido, quizás por ser demasiado intransigente. No me linchen ni me quiten concejalías, por favor, que yo también tengo corazoncito]

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Ah, amigos míos, que línea tan difusa ésta la de la adaptación. Como si se tratara de la frontera de Alemania en la II Guerra Mundial, nunca sabemos muy bien dónde está el límite (Menuda jocosa chanza bélica me acabo de sacar de la manga). ¿Hasta qué punto es legítimo cambiar una obra original para adaptarla a otro medio? Para no perder la costumbre, me gustaría citar, más o menos, las palabras de mi amigo y compañero de redacción Javi Marrero: Si se produce un cambio, debe ser siempre a mejor. Ni más, ni menos. Todos sabemos que el formato de la televisión no es igual al del cine, como tampoco lo es ninguno de estos dos al género literario. Por eso es lógico que haya multitud de cambios para conseguir que una historia que funciona bien en papel pueda funcionar igual de correctamente en pantalla. En esto parecían ser expertos D. B. Weiss y David Benioff, showrunners de la archiconocida serie de HBO “Game of Thrones”.

Insisto en el “parecían”. Uno se acercaba a ver la serie y podía ver que la necesidad de reducir el número de personajes y de, evidentemente, enganchar a un espectador televisivo que no es igual al lector de Martin acaba por producir cambios que más acertados o no, parecían dirigir la historia hacia el buen camino. Pero de repente, nos encontramos con el fiasco definitivo: el final de la cuarta temporada. ¿Qué me estáis contando, Weiss y Benioff? ¿Por qué os gusta jugar con mis sentimientos cual Jofrrey con las ballestas? No me voy a extender en este punto, porque yo vengo a hablar de cómo ha ido la quinta temporada. Para resumir, diré que se dejaron en el tintero la oportunidad de lanzar unos cliffhanger cojonudos que, además, hubieran profundizado tanto en los personajes que se nos hubiera ido la olla.

Pero puede pasar. La quinta temporada parecía hasta esperanzadora y como la cuarta, salvo en su final, no había salido ni tan mal, pensé que quizás podían volver a hacer maravillas. Y no señor, no lo han conseguido. No me gusta ser un puritano de los libros, más cuando siempre he defendido que una adaptación necesita cambios, pero esto ya no tiene perdón. Los personajes van por el mundo sin sentido, a la torera, movidos por un “porque sí” constante. La trama está mal repartida, dejando de lados momentos que son maravillosos en favor de otros que son un completo coñazo. Hay momentos que hasta dan vergüenza ajena. Y suma y sigue.

1.- El Muro

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Ay, Dios, el Muro. ¿Qué pasa en el Muro? Pues que tenemos una elección de Lord Comandante completamente patética y sin sentido. Jon ya no es un hermano muy querido, por mucho que haya liderado con éxito la defensa del Muro. Para más inri, en la serie se han cargado a todos sus amigos cercanos, sin venir a cuento. Pero, amigo, resulta que ahora necesitamos un líder. Menos mal que está Sam para dar un discursillo flojo y poco convincente que, por arte de magia, va a conseguir que Jon salga elegido Comandante de repente. ¡Tachán! En el libro, por el contrario, la votación se eterniza (en el buen sentido, si cabe) y Sam se ve obligado, como si fuera un Borgia, a montar una trama secreta, comprando, vendiendo, amenazando y convenciendo a los hermanos de la Guardia para conseguir que Jon, de manera muy justita, acabe por llegar al mando. En resumen, que mientras estamos viendo horas y horas de insufrible política en Meeren, nos ahorramos uno de los puntos más interesantes del libro que es ver cómo, despacito y con calma, nos colocan al bastardo en el poder de una de las otrora más poderosas guardias de soldados que han existido en Poniente. Bravo.

2.- Meeren

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Pues eso, que me canso. Alargamos las partes de politiqueo; pero del politiqueo absurdo (“Me casaré contigo, Hizdahr zo Loraq, pero no explicaré el porqué. Khaleesi para todos”). Metemos también por aquí un poquito de Gusano Gris y Missandei poniéndose miraditas. Dragones sí, pero poco. Para mejorar el plantel, nos cargamos a Barristan Selmy. Porque sí, porque se ve que sobra. Anda no me jodas. Ni que Tyrion se encuentre con Daenerys arregla este desastre que se ha montado. Bravo.

3.- Dorne

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Lo único bueno aquí es que los paisajes le vienen al pelo, y no es porque sean de suelo español. La verdad es que queda bien ese tono Andalusí que se le da al último gran reino de Poniente que quedaba por aparecer. Ahora, lo que sucede allí ya es harina de otro costal. ¿Qué demonios pinta Jaime en Dorne? Claramente es un intento de sustituir la trama de Arys Oakheart, que no aparece en la serie, lo que no tiene ningún sentido. Si el problema es que hay demasiada historia que contar, se podría pasar por alto esa parte porque, en el fondo, no va mucho más allá. Lo que no se puede hacer es meter con calzador “Las aventuras del borde y el manco” como si esto fuera una película de Bud Spencer y Terence Hill: venimos a Dorne a darnos de tortas, para salvar a una princesa y, ya que estamos, soltamos algún chistecito de por medio. ¿Para qué contar el transformador viaje de Jaime por todo Poniente, que le acabará por reencontrar con Brienne? ¡Eso no interesa! Parar espadas con la mano esta de oro sí.

Y llegamos al momento supremo de la temporada en Dorne: Myrcella envenenada porque sí. En el libro esta trama no ha estallado del todo todavía, y lo que sucede pasa de manera más sutil. Pero aquí no: esto es el show business, bitchies. Y aquí la gente tiene que morir a casco porro sin más ni más. Sumamos a la joven princesa al cementerio de “la gente que no tenía por qué morir en Juego de Tronos pero muere porque a los realizadores de la serie le da la gana”. Bravo.

4.- El Norte

Stannis face

Cómo mola Stannis. Joder, Stannis es el mejor Rey de Poniente. Es el que merece el trono. En los libros mola mogollón, y en la serie lo interpreta un actor cojonudo. Un momento. ¿Qué es eso que está sucediendo? ¿Qué es esa pira? ¿¡Qué hacen con Shireen!? ¿Qué demonios pasa?

Veamos. Diré en defensa de la serie que lo que ocurre en Invernalia está muy bien llevado. Estoy dispuesto a aceptar la trama de Sansa y Ramsay porque en el fondo es una manera sencilla de aparcar bien la trama norteña. Y en definitiva, la historia de Stannis está muy bien construida. Pero jamás de los jamases, en ningún contexto posible, bajo ninguna óptica, a Stannis (ni en los libros ni en la serie) ni si quiera se le ocurriría quemar a su propia hija. ¿No se supone que la quería a rabiar? ¿Qué había buscado a los mejores médicos de Poniente para evitar su fallecimiento? Qué cojones, macho. Bravo.

5.- Desembarco del Rey

Seré breve: No tengo queja. Prosigamos.

6.- Braavos

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Puede que se trate de la única trama (junto quizás, con Desembarco) que me ha parecido más que correcta: Un total acierto de usar a un personaje tan conocido como Jaqen H’Ghar como mentor (cosa que no sucede en los libros), así como traer a Ser Meryn Trant hasta la más grande las ciudades libres para que Arya lo mate. Y la ambientación te hace creerte todos los sucesos. El Templo del Dios de Muchos Rostros mola, hablando en plata. Mucho.

7.- El perdón

He decidido, conforme escribía este artículo, dejar de odiar la quinta temporada. Ya me he descargado suficiente, y ahora toca repartir un poco de amor. Hay tres cosas que me hacen ser clemente y no decapitar (críticamente, se sobreentiende) a la quinta temporada.

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Para empezar, tenemos la Batalla de Casa Austera: En los libros se menciona, pero en la serie, por supuesto, nos la tenían que enseñar. Y mejor que mejor. Creo que no me equivoco si digo que es de las batallas más alucinantes de todo Juego de Tronos. Diría que es incluso la mejor, superando con mucho a la batalla del Aguasnegras. Es tremendamente acertada, y está excelentemente bien dirigida. En algunos momentos se podría comparar con las mejores batallas de la trilogía de “El Señor de los Anillos”; es una gozada visual por la que merece la pena soportar la temporada de GoT más aburrida hasta la fecha.

Después tenemos el capítulo nueve: Como siempre en el noveno episodio, reina la polémica. Y, como he dicho más arriba, como hater momentáneo y nerd de los libros, no me gustó el giro que se tomó. Pero hay que saber ver que funciona en televisión, y que visto como han continuado las cosas en el décimo capítulo, el drama de la historia general es de un nivel muy digno, sí señor. Y las risas que nos hemos echado con memes de Stannis están también muy bien, y eso que nos llevamos. Y claro, en este apartado hay que sumar un evento obligado: Daenerys cabalgando a Drogon. Merece la pena.

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Por último en el muro de las redenciones, tenemos el capítulo diez: qué maravilla, por el amor de Dios. Que se pueda recordar, el mejor final de temporada de la serie de toda su historia. Salvo pequeños momentos (Myrcella moment again) ha sido un no parar de emociones bien llevadas sobre momentos alucinantes del libro, que han quedado perfectamente reflejados en la serie: el paseíllo de Cersei, la batalla de Invernalia (muy cool ese gesto de Stannis de “Pues ya puestos, vamos pa’ lante”) y, desde luego, el mágico y espeluznante momento de “Por la Guardia”. La temporada ha sido anodina, aburrida, y con muchas tramas a mi modo ver mal llevadas. Pero en contraposición, se ha dejado un cierre espectacular.

CONCLUSIÓN: Seré breve. Viendo hasta el capítulo siete me había convertido en un hater. El capítulo 8 me compró con la Batalla de Casa Austera y, pese a un par de detalles (Shireen, Myrcella) se cierra con dos capítulos espectaculares. Desde luego, una temporada muy irregular, la peor de las cinco a niveles generales, pero hay que admitir que, aun así, sigue siendo un gran espectáculo.