La Música

Últimamente me he dado cuenta de una cosa…

A veces me pasa que me gusta mucho una canción pero no tanto o quizá nada quien la canta. Me gusta esa canción porque me transmite algo, un sentimiento único, ese sentimiento inexplicable que experimentas cuando algo simplemente te “llega”. Es decir, el bienestar que te produce la música.

En muchas ocasiones nos mostramos reacios a escuchar un tema porque el artista no nos gusta. Yo personalmente en muchas ocasiones digo: “Ah no, no. Yo eso no lo escucho. ¿X? Qué vergüenza, ¿no?”. Y creo que es un error terrible. No sabemos la cantidad de emociones que nos perdemos por prejuzgar. Siempre el puñetero prejuicio por delante…

¿Por qué me voy a tener que avergonzar de algo que me hace sentir bien?

Si me gusta una canción de Pablo Alborán (POR EJEMPLO), ¿la voy a dejar de escuchar por lo que puedan pensar de mí? ¿La voy a dejar de escuchar porque normalmente no me guste la música que hace? No. Y nadie debería hacerlo por eso.

¿Por qué nos cuesta tanto abrirnos a algo que seguramente solo nos vaya a traer beneficios? ¿Acaso nos van a pasar cosas terribles si mañana escuchamos a Taylor Swift?

“No, es que eso no es música”. ¿Quién lo dice? Creo que no somos nadie como para tener la potestad de decir lo que es y lo que no es música.

“Me gusta el indie rock y por lo tanto detesto el pachangueo”. MENTIRA. ¿Por qué nos intentamos engañar? Después con unas copas de más y en un garito nos lo pasamos fenomenal bailando reggaetón. Nos reímos con nuestros amigos, hacemos un poco el idiota, bailamos de forma más “sensual”…

A partir de ahora me parece que me va a dar igual, que voy a escuchar de todo, todo lo que me guste y me haga sentir bien. Y es que no puedo vivir sin música. ¿Y tú?

¡Un saludo a todos!

Andrea Santamaría Villarroya
Estudiante de Lenguas Modernas, Cultura y Comunicación
Madrid

Blog: http://negroaceituna.wordpress.com/
Twitter: @andrealmudena