La pornificación de la izquierda

Ante lo que fue todo un fenómeno pop, tal y como demostraron las largas colas que se formaron para verlo, el filósofo esloveno Slavoj Žižek (1949-) estuvo presentando una serie de provocativas reflexiones los pasados días 28 y 30 de junio en Madrid en el Círculo de Bellas Artes y en el Museo Reina Sofía.

Con su habitual estilo ecléctico y subversivo, el autodefinido autor marxista-lacaniano planteó en su ponencia Alegato a favor de un socialismo burocrático la importancia de aunar esfuerzos hacia la construcción colectiva de estructuras rígidas ante un horizonte de crisis global tanto en un sentido económico como ecológico, originados por un exceso de la flexibilidad.

Siendo ya clásicas las referencias a la escatología de la cultura y la omnipresente mención a Lacan y Hegel, Žižek planteó una serie de cuestiones no aterrizadas aún en sus diferentes escritos: qué es lo que quiere la izquierda en su relación al poder.

Esta cuestión, tentadora de un debate escorado en la marginalidad, pone al descubierto, sin embargo, el propio devenir político del último lustro en cuanto a un histórico desequilibrio de fuerzas en términos izquierda-derecha. Parte de este debate apela así al corazón del sistema parlamentario liberal donde los mecanismos de elección y de control parecieran estar agotados, según Žižek, debido al secuestro de la soberanía nacional por parte de los principales agentes que pilotan la globalización a nivel supranacional. De este modo, la discusión conectaría con aquello que Dwight MacDonald ([1946] 2017) comentó hace más de setenta años y que señaló como la disputa histórica de radicales contra progresistas en lo que respecta a un determinado proyecto de gobierno de la sociedad global. En este sentido, Žižek plantea la necesidad de la radicalidad no sólo como modelo de gobierno alternativo, sino como un sistema que no requiera del capitalismo como principal forma de organización social. Esta es la idea que Žižek plantea en diferentes contextos, en tanto que es más fácil imaginar que un meteorito arrase la Tierra a que acabe el capitalismo o que se produzca un cambio social real. De hecho, según el autor esloveno este sería un sueño húmedo del capital, ya que permitiría empezar de cero el sistema, aboliendo toda clase de derechos e impedimentos al proceso de acumulación infinita.

En este punto, y en cuanto a la apelación crítica a diferentes fuerzas políticas y movimientos sociales considerados como transformadores de la realidad social, se podría decir que Žižek nombró cómo se da una suerte de pornificación de la izquierda en el actual contexto político. En un mundo donde el gobierno se hace cada vez más opaco y oscuro, donde la derecha política actúa y legisla bajo velos, pareciera ser que es transgresor plantear transparencias y desnudos sin tapujo de toda acción política. En este sentido, la pornificación de la izquierda se refiere a ese proceso o postura por la cual se muestra en público cada detalle del cuerpo de los partidos políticos y sus candidatos, empezando por las cuentas bancarias y terminando por las cuentas de Twitter. Aunque desde otro punto de vista, esta acción se podría denominar como corrección moral o, incluso, hipermoralidad, dado el presente testimonio mediático-discursivo de los actuales movimientos políticos definidos de izquierdas. La subversión y la protesta pasa así por la exhibición permanente de las carnes bajo los focos de la sociedad y la prensa, tanto mainstream como alternativa. En España, Podemos sería el perfecto ejemplo de aquella reflexión traída de Žižek que nos habla de cómo la izquierda se pornifica tras su espectacularización política. Así mismo, dicha pornificación pone sobre la mesa la cuestión del gobierno, y cuál es su plan y planteamiento respecto al mismo. Puesto que, si la pornificación se trata de una postura que trata de hacer saltar las vergüenzas de los rivales políticos opacos, minados de corrupción o de prácticas backstage, no deja de ser una performance sin más sentido que la protesta provocativa. Esta es la actual disyuntiva del propio Podemos en tanto que virar de una fuerza de protesta a una fuerza de propuestas.

En este sentido, las ideas que trajo Žižek, con sus avisos y análisis de la psicología de los diferentes autoritarismos que han venido pululando y que resurgen en el tiempo, abren el pertinente canal de discusión por el cual discutir el rumbo de los movimientos de resistencia a proyectos sin proyecto, donde la sombra de out-siders autoritarios como Trump y Le Pen son planes de emergencia ecofascista que brotan de gestiones sin alma como las que quieren protagonizar Hillary Clinton o Emmanuel Macron.

Ante este escenario, la propuesta de Žižek, aparentemente rompedora, no deja de nombrar viejas fórmulas de organización social que requieren de una impugnación política contundente. De este modo, en el contexto actual del neoliberalismo, la disyunción de la movilización social y el discurso político pasa, pues, por la oposición entre pornificación o destape frente a lo que Byung-Chul Han denomina como zombificación o putrefacción en vida de la existencia moral.

Andy Eric Castillo Patton

Estudiante de Ciencias Políticas y Sociología y Humanidades. Forma parte de equipo de Harald Wartooth en http://haraldwartooth.es/

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