La psicología es para todos – Hablámos con un Psícologo

En una sociedad en la que nos preocupamos por nuestro número de seguidores en las redes sociales, la cantidad de likes en nuestras fotos y el contorno de nuestras caderas, parece que nos falta tiempo para el motor de todas nuestras acciones: nuestra mente.

Hoy hablamos con Christian Paya de la mente, la psicología y del proyecto que ha comenzado junto a otros psicólogos. Un proyecto en el que se pretende acercar la psicología a traves de artículos y el apoyo de este grupo de jóvenes emprendedores.

Háblanos de vuestro proyecto “Ilumina tu Sombra”:
Iluminatusombra nace gracias al trabajo en equipo de tres compañeros psicólogos: Isabel Téllez, Adrián Quevedo y Christian Payá. Llevábamos un tiempo queriendo montar algo juntos y finalmente hemos dado el paso.

Nuestro objetivo es hacer la psicología más accesible a un público más amplio. Para ello queremos poner a disposición de todas las personas interesadas nuestros conocimientos de psicología y nuestra experiencia como psicoterapeutas.

A través de nuestra web (www.iluminatusombra.­com) publicaremos periódicamente artículos, reflexiones y otros recursos relacionados con la Psicología, la Psicoterapia, la Psicología del Deporte, los Trastornos de la Alimentación, las Adicciones, la Psicosomática y mucho más.

Además realizaremos talleres y cursos en los que queremos que los participantes tengan la oportunidad de tener experiencias en primera persona que puedan integrar y aplicar a su día a día para mejorar su bienestar.

Por último, a través de Iluminatusombra, nos ponemos a disposición de todas las personas interesadas en realizar un proceso terapéutico con nosotros.

¿Qué es la Psicología Humanista?
La Psicología Humanista es una corriente dentro de la Psicología que surgió a partir del descontento con el reduccionismo de la corriente conductista, que ponía el énfasis en el estudio y la modificación del comportamiento a partir de la experimentación animal. También surgió con el objetivo de superar las limitaciones del Psicoanálisis tradicional freudiano.

La corriente humanista parte de la confianza en la naturaleza humana, la cual considera intrínsecamente buena. Supera, por tanto, los planteamientos patologizantes de otras corrientes y persigue el desarrollo del pleno potencial de la persona. Para alcanzar este objetivo, otorga especial importancia al nivel emocional (lo cual no significa que no tenga en cuenta el cognitivo y el conductual, sino que los integra como parte de un todo) y a la relación entre mente y cuerpo.

En la terapia que nosotros realizamos, integramos aportes de otras corrientes y teorías no necesariamente humanistas. Sí partimos, no obstante, de los principios humanistas. Por ello, vemos a las personas como un todo que es más que la suma de sus partes, que es único e irrepetible. A través del establecimiento de una relación auténtica basada en el amor, la confianza y la aceptación incondicional, creamos un entorno seguro en el que conjuntamente con el paciente vamos explorando y profundizando en su experiencia vital y ayudándole a resolver lo que limita su crecimiento. Damos especial importancia al cuerpo, pues escuchándolo con atención se convierte en un valiosísima fuente de información sobre nosotros mismos.

Nuestro objetivo es que las personas desarrollen su autonomía y puedan tomar las riendas de su vida actual, de tal manera que las vivencias pasadas dejen de ser una carga tan pesada y limitante.

Cuáles son las carácteristicas que,  en tu opinión, un buen terapeuta debe tener?
Son muchas las características que considero importantes pero trataré de resumir las que me parecen fundamentales.

Un buen proceso terapéutico requiere de una buena relación terapéutica. Puesto que se trata de una relación, la responsabilidad es compartida y no todo depende del terapeuta.

Creo que lo primero que debe recordar un terapeuta es que su conocimiento teórico y técnico no le garantizan el éxito. Lo que ocurre en cada sesión es impredecible. Esto no significa que los conocimientos y la experiencia no jueguen un papel importante. De hecho creo que un buen terapeuta se mantiene en un proceso de formación constante durante toda su carrera.

Es necesario que el terapeuta sea sensible a las necesidades del paciente y sepa ajustarse a su ritmo, protegerle y transmitirle una aceptación incondicional, sin juicios. Por tanto, el terapeuta debe escuchar activamente, implicándose y empatizando. En definitiva, es fundamental que se produzca un contacto auténtico, basado en un interés genuino por la persona que tiene en frente.

Esto me lleva a la siguiente condición que considero necesaria y es que los terapeutas vayamos a terapia y, si es posible, contemos con una supervisión. Esta condición sirve para proteger tanto al paciente como al terapeuta, puesto que permite evitar (o resolver) posibles interferencias del proceso del terapeuta en el proceso del paciente. Los pacientes frecuentemente remueven asuntos profundos en nosotros, seamos conscientes de ello o no, por lo que cuanto más conscientes seamos mejor podremos gestionarlo, protegiéndonos y protegiendo al paciente. La supervisión es un recurso muy útil que nos ayuda a que el proceso fluya de manera beneficiosa para todos los implicados.

Por último, mencionaría que es muy importante tener en cuenta la tendencia a querer salvar que tenemos muchas personas que nos dedicamos a profesiones como la psicología, la medicina, etc., puesto que el objetivo de una terapia es que el paciente asuma las riendas de su vida y eso no depende de nosotros. Claro que podemos ayudarle con todos nuestros recursos, pero finalmente el crecimiento personal depende de uno mismo y nadie puede recorrer el camino de otra persona por ella.

Mucha gente teme hablar con un terapeuta o sienten que será incapaz de comprender la situación por la que pasan. ¿Es normal? ¿Qué consejos tienes para aquellos que sienten estos miedos?

Por supuesto que es normal. Creo que todos cuando vamos a dar el paso de hablar con un terapeuta conectamos con ese miedo a la incertidumbre. Nos hacemos todo tipo de preguntas: Servirá de algo? Cómo me va ayudar si no tiene el mismo problema que yo? Me va a decir lo que tengo que hacer con mi vida? Me juzgará y colgará una etiqueta?

Estas preguntas y dudas (y todas las que podamos tener) son totalmente normales, más aún en la sociedad en la que vivimos en la que ir al psicólogo es por desgracia todavía un tema tabú.

Puesto que yo mismo y mis compañeros hemos pasado por lo que mencionas, mi consejo principal es que las personas que sientan esos miedos no se metan prisa y se permitan observar esos miedos con calma para decidir cuándo es el mejor momento para dar el paso. También les recomiendo que pidan toda la información que necesiten a cerca de lo que supone iniciar una terapia.

Como último consejo y quizás el más potente les diría que prueben, ya que les puedo asegurar que no les va a suceder nada malo y siempre van a tener el control de la situación haciendo sólo lo que quieran y estén dispuestas a hacer.

Puedo decir con total seguridad que comenzar un proceso de terapia ha sido de las mejores decisiones de mi vida y al poco tiempo de comenzar, todos esos miedos habían desaparecido. Es cierto que no todas las sesiones son agradables, pero en todas he aprendido algo sobre mi mismo.

La mente se ha dejado en segundo plano durante mucho tiempo, ¿crees que hoy le damos la importancia que necesita? ¿Cuidamos nuestra mente de la forma adecuada?
Creo que poco a poco se están dando pasos en una buena dirección, pero es cierto que aún queda mucho camino por andar. Cada vez más gente es consciente de que su mente influye en su satisfacción y bienestar en la vida.

Sin embargo, vivimos a un ritmo muy frenético, muy orientados a resolver problemas externos lo cual deja poco espacio y energía para dedicarse a profundizar en el propio mundo interno.

Así mismo, vivimos en una sociedad muy paternalista que nos impone muchas veces una gran limitación para ser auténticos y a la larga dejamos de estar en contacto con nosotros mismos.
Todo esto, unido a que no es fácil (entre otras cosas porque no siempre es objetivo ni racional) ni tampoco siempre agradable cambiar el foco de atención hacia adentro, pone muchas trabas a que podamos cuidar nuestra mente adecuadamente.

Esto puede sonar muy pesimista, pero como he dicho al principio, creo que cada vez más gente está dando pasos adecuados para cuidar su mente. Se va normalizando y dando la importancia que se merece a lo psicológico. Estoy convencido de que se está produciendo un cambio de conciencia en este sentido.

La terapia aún parece estar estigmatizada en nuestra sociedad: ¿a qué crees que se debe?
Principalmente, al miedo. Lo desconocido asusta. Si a esto le sumamos el paternalismo que he mencionado en la respuesta anterior tenemos el caldo de cultivo perfecto para los prejuicios y la estigmaización. Desde pequeños nos bombardean con mensajes que nos condicionan a ser fuertes, a no llorar, a evitar la intimidad y, en definitiva, a no poder vivir una vida plena. Este es un mal social e individual que se va transmitiendo de generación en generación.

Entrar en terapia requiere superar muchas barreras que hemos interiorizado y para muchas personas es más cómodo desvalorizarla que cuestionar sus prejuicios, sobre todo si se han criado en un contexto en el que nunca se le ha dado la importancia que merece a la salud psicológica.

En otros casos, el estigma se debe a haber escuchado experiencias negativas de otras personas en terapia y es perfectamente comprensible que las personas afectadas duden de la eficacia. Sin embargo, esas experiencias negativas pueden deberse a muchos factores (del terapeuta, del paciente, del momento vital, del apoyo social del contexto, de los recursos, …) y no es tan simple como decir que la terapia es inútil.

 

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