Las Princesas Disney como guía para la vida

Toda niña tiene una princesa Disney preferida, sea por su pelo, su ropa o por el príncipe con el que acaba al final de la película. Durante muchos años las niñas de todo el mundo estaban acostumbradas a ver a princesas necesitadas de hombres para ser salvadas, mujeres débiles incapaces de conseguir lo que quieren sin la ayuda de un príncipe azul. Estas películas marcaron la conducta de muchas mujeres y hombres durante muchos: las brujas malas casi siempre eran mujeres y los magos buenos e inteligentes, hombres. Además, el principal papel de la mujer era ser bella, con los labios carnosos, melenas largas y casi siempre un gran don para cantar. Ya con la película de Mulán (no es una princesa Disney en sentido estricto) vimos un gran paso hacia la emancipación de la mujer. Una mujer dispuesta a ocupar el lugar de su padre enfermo en el ejército y así apartarse de las tareas de mujer a par que demostraba que ella era tan capaz como los demás de desempeñar las tareas que estaban asignadas a los hombres fuertes y entrenados.

La evolución de la sociedad y de Disney la pudimos ver de nuevo en Brave y por último en Frozen. Pero más allá de las películas, las figuras de las princesas han sido utilizadas en númerosas ocasiones para ser las protagonistas de reivindicaciones de diferentes tipos:

princesas-calvasHemos podido ver una campaña polémica en la que se mostraba a las princesas calvas para solidarizarse con aquellas niñas que han perdido el pelo a causa del tratamiento con quimioterapia. Polémica porque se habló del hecho de que quizás no fuese la mejor forma de animar a unas niñas que están pasando por un momento tan duro como lo es la lucha contra el cáncer. Lo que está claro es que la intención fue buena.

De esta forma Jeff Hong nos trajo unas princesas que vivían en un mundo no del todo como lo veíamos en las películas. Mulán incapaz de respirar por la contaminación, Ariel incapaz de nadar por esa misma contaminación, esta vez en el mar. Alicia cree encontrarse muy cerca del País de las Maravillas gracias a las drogas, mientras realmente se encuentra con el cuerpo totalmente desnutrido en un callejón y por último, en otro callejón Cenicienta con la ropa destrozada después de haber sido violada en plena calle.

Así lo hizo Saint Hoax  en su campaña “Y no vivieron felices para siempre” en la  que muestra a unas princesas Disney muy diferentes, unas chicas magulladas o besadas por sus propios padres. Saint Hoax emplea precisamente estos personajes para mostrar algo que aún es una realidad. La inscripción “¿Cuándo dejó él de tratarte como una princesa? Nunca es demasiado tarde para ponerle un alto” es una llamada de atención para todas aquellas mujeres, o incluso niñas, que aún no han descubierto que pueden ponerle freno a una situación que nunca está justificada. En España más de 600 mujeres han muerto por violencia machista en la última década. Saint Hoax nos muestra estas princesas, víctimas de maltratos como otras muchas mujeres. (Si quieres ponerle freno llama al 016, recuerda que tu también eres una princesa.)

Estas reivindicaciones son un intento de acercar a las princesas a la realidad más oscura.  Pero también vemos alusiones a que nuestro mundo, en muchas ocasiones no nos permite en un mundo de película por que no lo permitimos, vivimos en un mundo contaminado de malos hábitos, de conductas incorrectas que aún no hemos aprendido a corregir. Las princesas de antes se alejan de la mujer de hoy, pero debemos seguir luchando por alejarlas más y más, permitiendo que la mujer sea capaz de realizarse igual que lo hace un hombre, sin discriminación, socializar a las generaciones venideras para que sepan que no hay nunca un humano inferior a otro, sea por su nacionalidad, sexo, creencia/religión, apariencia o poder adquisitivo. 

Esther Pomareta

Fundadora y directora de "El Precursor". Politóloga que escribe en publico.es. Pasó tres meses viajando por Ucrania, Moldavia y Georgia para estudiar los conflictos en la zona y residió durante un año en Lisboa. @EstPom

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