“Los Juegos del Hambre: Sinsajo, Parte 2” – El cierre obligado (*** de 5)

Sinsajo 1

Hay gente que todavía se sorprende cuando se anuncia que el final de una saga se va a partir en dos. Parece que no conocen como funciona el sistema de producción de películas de gran presupuesto. Sin duda, el máximo objetivo a tener en cuenta es el beneficio, las ingentes cantidades de dinero. Eso es evidente. Sin embargo, puede darse el caso (y se da más de lo que los críticos habituales están dispuestos a aceptar) de que la calidad y la explotación de beneficios no esté reñida. Incluso puede ser compatible.

A este respecto, “Los Juegos del Hambre: Sinsajo, Parte 2” (hay que ver que título más largo) no es una mala película. Y no lo es porque es imposible que lo sea. Tenemos un libro que sirve de punto de partida con una historia aceptable. Esa historia no daba para más, pero aun así se decidió hacer un final bicéfalo, siguiendo la estela de los grandes estudios en los últimos años. Por lo tanto, la Parte 1 estaba tan

cargada de un relleno insustancial y aburrido que, por fuerza mayor, la parte final era la que más carga argumental iba a soportar sobre sus hombros.

Eso es lo que sucede. La película transcurre de manera fiel a lo que cabría esperar, y contiene las escenas más emocionantes del último libro, centrándose como no podía ser de otro modo en la batalla en el Capitolio. Sin embargo, le falta el trasfondo que se podía haber conseguido si ambas partes hubieran sido una sola. Esa continua crítica a los rebeldes que sucede dentro del libro aquí está completamente ausente.

Nada de grises, dudas o replanteamientos: Snow es muy malo muy malo, y los Distritos son muy buenos muy buenos. Solo al final, y parece que de manera obligada porque así lo impone una trama ya prescrita, empiezan a suscitarse conflictos interiores de los personajes que se han ignorado durante toda la película: Apenas se

trata el sufrimiento de Peeta, zombificado por el Capitolio. Casi no vemos las dudas de Katniss, que debería empezar a sospechar que, en una guerra, todos los bandos tienen sus sombras. Tampoco se dedica mucho tiempo a explotar la idea fundamental que estaba subyacente en el libro: el valor de los símbolos por encima de las personas.

Sinsajo 2

Los puntos argumentales de la trama suceden, debido a esto, sin una explicación plausible detrás. Esto, que tiene la ventaja de que el espectador no lector se sorprenda de manera efectiva, le resta solidez a la película y hace que, sin provocar arcadas tampoco provoque sentimiento. Sí, hay buenos actores: nadie duda a estas alturas de Jennifer Lawrence ni de Josh Hutcherson, por ejemplo, ni del buen hacer de Julianne Moore, Seymour Hoffman o Woody Harrelson. Sí, la imagen es correcta y deja momentos de espectacularidad. La cámara está bien manejada. Pero aun así, todo te deja frío.

CONCLUSIÓN: Es un cierre obligado, una última parte que no disgustará a los fans de la saga, pero que tampoco los contentará demasiado ni supondrá una sorpresa como sí lo fue “En Llamas”. Es una de estas veces en las que uno se da cuenta de que el chicle se ha estirado demasiado.