Mi amiga me motiva

Todos tenemos ese amigo o amiga que te motiva, te alegra e te inspira. Y el que no lo tenga necesita uno urgentemente:La relaciones interpersonales se basan en un intercambio constante de sentimientos y sensaciones. De esa manera nosotros creamos sensaciones en las personas que nos rodean y ellas en nosotros.

El otro día quedé con una gran amiga mía y me dí cuenta de que por muy triste que me pueda encontrar, cuando quedo con ella soy todo alegría y motivación. ¿Por qué? Porque eso es lo que ella inspira. Es una persona que escucha tus proyectos y te motiva y además cree en ti de forma sincera. Es una persona que solo destaca lo bueno que ve en ti, ayudándote a que explotes tus virtudes y, además, tiene una actitud muy positiva frente a la vida.

Pero de igual modo hay personas que no generan ese efecto en nosotros, más bien nos echan para atrás, no creen en nosotros, o simplemente se encuentran en una situación pesimista constante. Un día leí que escuchar a gente que se queja es dañino para nuestro cerebro. Al principio me parecía una afirmación un poco atrevida, pero me pase los siguientes días observando como me sentía cuando alguien se quejaba delante de mí. Finalmente acabé dándome cuenta de dos cosas: la gente que se queja tiene una apariencia más enfadada, son personas que brillan menos, y por otro lado, notaba que cuando oía como se quejaban me generaban una sensación de agresividad y, también, de rechazo. Entonces, ¿por qué rodearnos de gente que nos causa esas sensaciones desagradables cuando hay gente que saca lo mejor de nosotros?

Siguiendo con ejemplos personales, otra gran amiga mía me comentaba como la gente que más atractiva le parecía era aquella dispuesta a apuntarse a cualquier cosa. Un chico al que puedas llamarle y proponerle ir a clases de yoga y que este vaya “con mayas rosas si hace falta”. Es gente dispuesta a vivir de todo, sin prejuicios y por el simple hecho de llenar sus vidas de sensaciones de todo tipo.

Lo que aprendí gracias a mis dos amigas es que finalmente debemos rodearnos de aquellos que con su forma de ser nos aporten algo y además nos hagan sentir bien con nuestros proyectos, impulsándonos a que los llevemos a cabo. Aquella gente a la que le dices: “Siempre quise hacer un voluntariado” y te contesta “Eso va contigo, hazlo, te presento a alguien que te va a interesar mucho y quizás te pueda hablar del tema”. Gente a la que dices que tienes una idea loca y ellos te miren con los ojos abiertos gritando “atrévete”. Porque si nos rodeamos de esta gente, nos contagiaran, llegaremos a ser así y finalmente seremos personas atractivas para otras y tendremos la capacidad de crear esas sensaciones de optimismo en todos aquellos que nos rodean.

Creemos una ola de motivación.

Esther Pomareta

Fundadora y directora de "El Precursor". Politóloga que escribe en publico.es. Pasó tres meses viajando por Ucrania, Moldavia y Georgia para estudiar los conflictos en la zona y residió durante un año en Lisboa. @EstPom

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