Mohammad Okasha – Entrevista a un opositor al régimen egipcio

Hace unas semanas tuve la ocasión de asistir a la proyección de la película “The Square”, enmarcada dentro de un evento cinematográfico llamado “GlobaLE”, en el que se exhibían documentales con algún tipo de reivindicación política, social o medioambiental.  El encargado de presentar la película “The Square” fue Mohammad Okasha, activista político egipcio. En este documental se explica cómo y por qué empezó la revolución egipcia de 2011, los acontecimientos que la siguieron y las consecuencias a día de hoy.  La intervención del joven activista despertó mi curiosidad sobre este tema. Decidí acercarme, presentarme y pedirle una entrevista. Accedió en el momento:

12358099_10206597891799594_1990740724_nHola, Mohammad. Gracias por concederme esta entrevista. ¿Podrías empezar contándome algo sobre ti? ¿Dónde naciste, qué edad tienes, a qué dedicas…?

M. Okasha: Me llamo Mohammad Okasha y tengo 30 años. Nací y me crié en Gizeh, donde también me gradué en Estudios Islámicos. Hace dos años empecé el máster en DaF (alemán como lengua extranjera), programa ofrecido conjuntamente por la Universidad del Cairo y la Universidad de Leipzig.  En principio me vine a Alemania de intercambio sólo un semestre. Estando aquí me enteré de que el régimen me está persiguiendo por haberme expresado públicamente en su contra y, por esta razón, sigo aquí en Alemania. Además de estudiar, trabajo apoyando a refugiados.

Gracias por la presentación. Pasemos entonces al tema del documental y en torno al que gira esta entrevista. ¿Qué pasó en Egipto en enero de 2011? ¿Cómo comenzó la revolución?

La revolución no tiene un único detonante. Podríamos decir que hay tres causas principales. La primera, el intento de Mubarak en la última década de preparar a su hijo para ser el próximo gobernante de país. El hijo de Mubarak, Gamal, empezó a establecer contactos con empresas y personas adineradas para asegurarse su estabilidad en el poder.  Las otras dos son el empeoramiento de la situación económica, con una tendencia muy fuerte al capitalismo, y el crecimiento del número de desempleados y la violencia de la policía contra los opositores al gobierno, llegando incluso a matarlos.

¿Cómo se organizaron los manifestantes? ¿Qué pretendían conseguir?

Los jóvenes egipcios nos organizamos, sobre todo a través de las redes sociales, y decidimos manifestarnos contra la violencia policial, de forma pacifica, el 25 de enero de 2011. Al principio no habíamos planeado ninguna revolución.  La manifestación se desarrolló con normalidad hasta, aproximadamente, las cinco de la tarde. La policía entonces, de forma inesperada e injustificada, empezó a atacarnos e incluso mataron a algunos de los manifestantes.  Como reacción a estos virulentos ataques policiales, volvimos a manifestarnos el día 28.

Mubarak-failAlgunos manifestantes querían derrocar la gobierno en su totalidad, inspirados por los acontecimientos similares ocurridos en Túnez, pero la mayoría pedía sólo la dimisión del ministro del Interior. Hubo aún más violencia policial y más muertos, unos 1000.  Fue en ese momento en el que nos quedó claro que tanto Mubarak como el gobierno tenían que caer. Nos quedamos 18 días en la plaza Tahir persiguiendo esa dimisión del gobierno. Todos los ciudadanos que se sentían víctimas del capitalismo, la pobreza, el paro, la violencia policial… fueron adhiriéndose a nosotros con el transcurso de los días.

Los militares estuvieron presentes en estas manifestaciones y siguen estándolo en Egipto. ¿Qué papel jugaron?

Desde 1952 Egipto está controlado por militares. Estos no estaban de acuerdo con que el hijo de Mubarak fuera el próximo presidente y por eso eran los que estaban más interesados en la revolución. Por eso al principio la apoyaron, para acabar con Mubarak y su hijo y, una vez conseguido, quedarse ellos con el poder.

El 11 de febrero de 2011 conseguimos por fin la dimisión de Mubarak, los militares controlaron entonces el país. Según su versión, iban a controlarlo sólo durante 6 meses y pasar después el poder a un gobierno elegido democráticamente. Sin embargo, tras esos meses, no convocaron elecciones y, para mostrar nuestro deseo de un gobierno elegido democráticamente, volvimos a manifestarnos una vez más en septiembre de ese mismo año.

¿Había algún indicio de que los militares fueran a actuar así?

Algunas personas mayores dudaban de los militares pero los jóvenes creíamos, queríamos creer que los militares nos iban a ayudar. Luego descubrimos que se traían tratos con los Hermanos Musulmanes y su verdadero plan de no iniciar una democracia.  Presionamos a los militares con más manifestaciones para que por fin pusieran una fecha para las elecciones democráticas y poder formar un nuevo gobierno.

Los Hermanos Musulmanes se presentaron a las elecciones y ganaron y Morsi se convirtió en el presidente. Prometió mucho, pero resultó que teníamos el mismo régimen de Mubarak pero con una persona diferente a la cabeza.  Tras un año de mandato de Morsi, en julio de 2013, Al-Sisi, con ayuda de los militares, dio un golpe de Estado. Los militares nunca habían perdido de vista su objetivo de controlar totalmente el país, no les importaba nada más.

¿ Y cómo está la situación actualmente en Egipto después de todos estos sucesos?

Sólo con decirte que han tenido que abrir más prisiones para poder encarcelar a todos los opositores a Al-Sisi te lo puedes imaginar.  Cualquier tipo de manifestación está prohibido, la policía puede dispararte sin ningún motivo (simplemente si les pareces “sospechoso”) y los opositores al régimen están divididos (los que no están muertos están en el extranjero o escondidos).  La gente tiene miedo, no tiene esperanza. Estamos aún peor que con Mubarak y eso desanima completamente a las personas y hace que se rindan.

Aunque la revolución no ha conseguido el objetivo que perseguía, ¿dirías que ha tenido algún aporte positivo a Egipto?

Claro. Esa cultura de manifestaciones no se conocía en Egipto, poner en entredicho al régimen, criticar al presidente, expresarse sin miedo, mostrarse en contra de las tradiciones rancias, que algunas mujeres también salieran a manifestarse… eso era impensable antes de la revolución.

¿Por qué decidiste participar activamente en estas protestas, aún sabiendo el riesgo que corrías?

Yo tomé parte activa en estas manifestaciones porque en mi familia hemos sufrido mucho bajo el mandato de Mubarak. Mi padre ha pasado ocho veces por la cárcel y a mí también me arrestaron una vez. Pienso que nosotros, los jóvenes, somos los responsables del cambio.  Yo quiero que cambie la situación en mi país y por eso lucho pero también te digo que, si vuelvo a Egipto y el régimen se entera, preferiría que me dispararan y me mataran directamente a tener que ir a la cárcel y morir lentamente sufriendo años de torturas.  Vamos a tardar años en reunirnos todos los opositores de nuevo pero hay algo que tengo muy claro, la revolución no ha terminado, la revolución continúa.