“Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”: las historietas de siempre, en movimiento (**** de 5)

Mortadelo

Siguiendo el ejemplo de mis compañeros de “El Precursor”, Javi Marrero y Sergi Monfort, hoy me toca a mí seguir con esta cobertura de los próximos premios Goya, que se celebran, como ya se han molestado en recordar, el día 7 de febrero.  Me voy a centrar en este artículo en la categoría de animación. Si vemos el plantel de nominadas este año, descubriremos que no han que rascarse mucho la cabeza para averiguar cuál es la favorita, la que más sobresale entre sus competidoras: Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo.

No me cuesta decir que, como fan de los superespías de la TIA que me considero, habiendo comprado miles de cómics de esta ya tan tradicional pareja desde pequeñito, me entró algo de miedo. Y eso pasó porque, después de la maravilla de imagen real que fue “La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón” (2003, Javier Fesser) me había llevado una decepción terrible con “Mortadelo y Filemón: Misión Salvar la Tierra” (2008). Todo era incertidumbre, pero conforme íbamos sabiendo más de la producción nos íbamos tranquilizando. No en vano era de nuevo Javier Fesser el director de la cinta, y de él yo sí que me podía fiar. Así que pagué mi entrada y me decidí a confiar. No me equivoqué.

No nos llevemos a equívocos: no es que “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo” vaya a ganar el Goya porque tenga una baja competencia (“Dixie y la Rebelión Zombi” y “La Tropa de Trapo en la Selva del Arcoiris”), sino porque se lo merece. A día de hoy, como adaptación de las creaciones de Ibáñez (como película ya es otro cantar), es lo mejor que se ha hecho tanto en el cine como en la televisión.

Y lo es por muchos motivos. Para empezar, la compenetración entre los agentes secretos es máxima. Quizás precisamente por el valor que le da la animación, se nota esa relación tan especial que tiene que existir entre los protagonistas, y que parece una traducción exacta de la de los cómics: Ese respeto y, a la vez, mala baba que Mortadelo profesa por Filemón; la actitud chulesca de Filemón respecto a Mortadelo; Ese compañerismo acompañado con un poquito de egoísmo que tienen el uno respeto al otro. En definitiva, esa combinación tan explosiva que hace que consideremos a la pareja como una genialidad del humor nuestro país. Dejamos atrás la horrible química que tenían Pepe Viyuela y Edu Soto en la película anterior.

Tampoco hay que olvidar al antagonista principal de la cinta: Jimmy, un villano loco que está obsesionado por humillar a la agencia de la TIA de las maneras más rocambolescas posibles para después reírse bien a gusto. Lo mismo que se consiguió en “La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón” con el dictador de Tirania, se consigue ahora con este esperpéntico personaje del que no te puedes esperar nada, como si fuera un curioso Joker españolizado.

Como otro gran acierto tenemos la estética cómic, con salidas de tono, exageraciones, golpes y porrazos… algo simple, pero a la vez simpático, como siempre han sido los cómics de Francisco Ibáñez. El caso es que, si se busca seguir por ese camino, hay que elegir el medio de manera adecuada. Me refiero, precisamente, a que si lo que se va a buscar para provocar el humor va a ser la técnica de la exageración, algo común en las aventuras de estos dos integrantes de la T.I.A, se debe saber por dónde contar la historia que se tiene planeada. Por eso funcionaban las mini-historietas dirigidas por  Rafael Vara (del año de la polca ya), y por eso funciona también “Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo”. Anteriormente me he referido a que, en “Misión Salvar la Tierra”, se abusaba tanto de este recurso que todo llegaba a parecer falso y ridículo. Si la imagen real es el terreno de la suavización, de rebajar y pulirlo todo para tener un tono que funcione, la animación es el terreno que más libertad deja a este respecto: tremendos golpes, caídas, bombas gigantescas, imanes titánicos al estilo ACME…

Es evidente que este estreno no hubiera funcionado ni por asomo igual de bien contratando de nuevo a actores, intentando trasladar el estilo del comic a la pantalla. Precisamente la animación es lo que ha permitido que, más que una adaptación, sea prácticamente como si las historietas cobraran movimiento. Todo encaja, nada resulta extraño: Es el ambiente de Mortadelo y Filemón en toda regla, con esos escenarios “cutres”, con esa tecnología basta y con esos personajes estrambóticos.

Conclusión: Solo me queda decir que la película ha conseguido que me haga olvidar el desastre que supuso la última aparición en cine de estos dos fantásticos personajes. Además, me ha hecho recordar la calidad de los cómics del señor Francisco Ibáñez (No sólo los de Mortadelo y Filemón, sino también de Rompetechos, que también aparece en la cinta, o de la 13 Rúe del Percebe) al construir un producto que, siguiendo el esquema y tono de la viñeta sabe también funcionar en la pantalla. Y todo ello conseguido gracias al manejo (demostrado dos veces ya) que tiene Javier Fesser con esta estrambótica pareja. En definitiva, una obra completamente recomendable tanto para el fan de la T.I.A como para cualquiera que quiera pasar un buen rato.  

 

David López González

Me llaman David, y soy un estudiante de periodismo y comunicación audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Soy muy dado a lanzar mis opiniones allí donde nadie me las pide. También soy un gran amante de la ficción. De todo tipo.

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