No más vuelos de Kiev a Moscú

El tiempo lo cura todo. Ya ha pasado más de un año y medio desde el estallido de disparos en la plaza de Maidán y las consiguientes respuestas en el este de Ucrania. Rusia tiene un papel protagonista en esta obra. El tiempo lo cura todo, dicen, pero con Rusia esto no suele ser el caso. La tensa situación entre Rusia y Ucrania no tiene pinta, ni mucho menos, de estar relajándose y ayer llegó la última guinda de un pastel que parecía imposible que pudiese tener alguna guinda más.

El gobierno ucraniano ya había anunciado que sancionaría todas las aerolíneas rusas que efectuasen vuelos a la anexionada Crimea (Aeroflot, Rossia, Sibir y Transaero).

“Tendrán la posibilidad de volar a otras ciudades de Ucrania sólo si renuncian a ejecutar vuelos a la península de Crimea y pagan una multa.”

.Andrey Pivovarsky, Ministro  de Infraestructura de Ucrania

Como respuesta Moscú decidió cerrar el espacio aéreo a las aerolíneas ucranianas a lo que Ucrania respondió con una prohibición total de vuelos rusos en espacio ucraniano.

Países vecinos más alejados que nunca.

Países vecinos más alejados que nunca.

El parón aéreo entre ambos países comenzó este 25 de octubre y afectará a cientos de miles de pasajeros. Recordemos que a pesar de la situación actual, muchos de los pasajeros que volaban entre de Ucrania a Rusia o viceversa, lo hacían para visitar a sus familiares al otro lado de la frontera. Otros vivían a caballo entre Kiev y Moscú, por negocios. En general, habrá muchos afectados que dependían de estos vuelos.

Los últimos aviones conectando Kiev y Moscú salieron desde Borispol y Domodédovo el pasado sábado. Desde ahora será necesario hacer escala para moverse de una ciudad a la otra y el tiempo de viaje pasará de 2 horas a más del doble dependiendo de la conexión disponible. Parece que la distancia entre Rusia y Ucrania sigue creciendo y de dos países que países que estaban conectados por vuelos diarios con ocho aerolíneas se ha pasado a lo que es el constante recordatorio de la tensión entre un lado y otro de la frontera.

 Conociendo casos similares como los de Georgia y Moldavia, la relación entre los vecinos del Este puede traer muchas sorpresas.