Nuevas voces para el cambio – La crisis de los medios

En pocas industrias el poder ha cambiado tan drástica y rápidamente como en la de la información y las comunicaciones. La crisis de los grandes medios de masas ha favorecido en España el nacimiento de nuevos proyectos informativos, comprometidos e independientes, que amenazan el monopolio que los grandes grupos empresariales ostentan sobre la formación de la opinión pública.

Hace tiempo que los periodistas dejaron de ser esos personajes misteriosos, sombríos y hasta románticos que se infiltraban en las esferas del poder para sacar a la luz historias comprometedoras. Los grandes medios españoles están hoy bajo control de grupos empresariales que suelen anteponer sus intereses al derecho a la información veraz de la sociedad : PRISA (El País) Vocento (ABC) o Unidad Editorial (El Mundo) ¿Hemos leído noticias negativas sobre la banca española, El Corte Inglés o Inditex en nuestros periódicos ? Personalmente, ninguna. Todo flores y alabanzas para nuestras grandes empresas. Porque son ellas las que pagan la publicidad, y las que permiten la supervivencia de las cabeceras más difundidas.

El círculo vicioso comienza cuando como consumidores, creemos que la buena información ha de ser gratuita. Si no estamos dispuestos a pagar, la publicidad tendrá que financiar las legiones de corresponsales y redactores. Nos informamos sin pagar, sí, pero a costa de perder una buena parte de la información. Esa que no interesa que sepamos, porque ahora quien paga, y por tanto, quien influye, son las empresas que insertan publicidad. Nosotros nos limitamos a leer y tragar. Sin rechistar.

El caso más flagrante es sin duda EL PAÍS. Diario de referencia, el más leído de España, entró en deriva cuando Juan Luis Cebríán, presidente de PRISA, decidió ofertar el contenido íntegro de manera gratuita en internet. Evidentemente, nadie va a comprar un diario en el kiosco cuando puede leerlo gratis en la red. Y así, cayeron las ventas y el diario se hizo más dependiente de las inyecciones que le proporciona la publicidad. No sólo eso, sino que el grupo PRISA, tras su salida a bolsa, fue tomado por una serie de inversores de dudosa procedencia (fondos de inversión, hedge funds, corporaciones bancarias) cuyos intereses no son, evidentemente, la información veraz y honesta, sino salvar su imagen pública. Los grandes actores del sector financiero han conseguido, infiltrándose en los medios de comunicación, salvar su imagen mientras inopinadamente siguen enriqueciéndose con la crisis que ellos, en buena parte, causaron.

Hasta aquí, todo razones para ser pesimistas. Sin embargo, puede que esta crisis de la prensa escrita tradicional sea sólo la catarsis necesaria para que empiece a cambiar.

Tras el cierre del diario Público, y el ERE en EL PAIS que afectó a muchísimos profesionales reconocidos – y del que, evidentemente, no nos enteramos por sus páginas – quedaron en la calle un buen puñado de periodistas. Comprometidos y profesionales, tenían mucho que decir, y desde luego no estaban dispuestos a callar. Y así han ido surgiendo una serie de medios alternativos, pequeños pero independientes, que poco a poco van ganando en credibilidad a una prensa tradicional carcomida por las influencias.

Esperanza Aguirre - La verdad sobre el caso Tamayo

Los despedidos de Público fundaron el periódico LA MAREA, que se sigue editando mensualmente. El diario satírico MONGOLIA incorporó a Maruja Torres, reconocida columnista de EL PAIS, que la había puesto en la calle meses atrás. Ignacio Escolar, antiguo director de Público, reunió a expertos colaboradores para fundar el diario digital eldiario.es que nos ha brindado exclusivas como la revelación de los emails de Miguel Blesa, antiguo director de Caja Madrid que la llevó a la quiebra. También así Infolibre se ha distinguido por reportajes exhaustivos sobre la relación entre España y Catalunya, o las corruptelas que llevaron a Esperanza Aguirre a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Todos estos diarios tienen en común un nuevo modelo de periodismo: se financian por las aportaciones de sus socios, por las ventas en quiosco, y en muy menor medida por algunos anunciantes. Es decir: conservan su independencia y no ceden a presiones interesadas para dejar de publicar informaciones comprometedoras.

La Marea

El soplo de aire fresco que supone este nuevo modelo de comunicación ya ha tenido un éxito notable. Mongolia es un éxito editorial, y al margen de las habituales bromas, incluye en cada número una sección de “Reality News” donde las noticias – reales al 100% – desde luego no son para echarse a reír. Estos nuevos medios tienen en algo que en el futuro deberá atraer a más lectores: la información que otros se callan. La sociedad lo demanda más que nunca, y cuanto mejor nos informen, mejor podremos actuar en pos del cambio.