Over The Garden Wall-*****

Magia.

Un delicioso aroma a fantasía aderezado con filosofía ancestral. Una escultura de la mente con instrumentos del espíritu. Elementos conjuntados en un crisol que inspira adoración y del que nace el carácter religioso. ¿Qué es la magia, entonces? Muchas mentes a lo largo de la historia han recibido el soplo divino de ella en forma de imaginación, y se les ha otorgado la capacidad creativa para canalizarla en forma de historias fantásticas. Ficciones de la naturaleza. Mentiras que encierran verdades profundas. Pero tal y como nos explica la rana de Greg en su cántico, al final estas son las mentiras más dulces que existen.The loveliest lies of allTodo ello es Over the Garden Wall, una serie que ha renovado el culto de la fábula tradicional trasladándolo a la actualidad con gran frescura y efectividad.

Una decena de historias funcionando a modo de capítulos cortos de diez minutos conforman una miniserie que sienta cátedra sobre la narración corta. En ella aparecen imágenes y situaciones nacidas de sueños alucinantes, horrendas pesadillas y recuerdos de la cara más luminosa y el reverso más umbrío de nuestra memoria. Wirt y Greg viven estos relatos como protagonistas funcionando brillantemente como dúo metafórico del choque primordial del ser humano: la lógica titubeante que nace con la madurez que se reencuentra con la emoción impulsiva e inocente de la infancia. Con una personalidad que encaja perfectamente con la de dos chavales del siglo XXI (lenguaje, bromas, dinámicas de comportamiento…), el contraste nace con el universo que crece a su alrededor, el cual parece nacido de las historias de los hermanos Grimm, los cuentos tradicionales de Walt Disney, los mundos plagados de maravillas dibujados por Studio Ghibli y hasta un fantástico guiño a La Divina Comedia de Dante Alighieri.960Pero Over the Garden Wall no centra su propuesta en una referencia constante, sino que ofrece humor, diversión y emoción a raudales en historias originales para todas las edades. Logra esto mediante la fábula y la moraleja para narrar cosas tan profundas como el dilema de la educación infantil, usando para ello un colegio con cachorros de animales tristes y desganados. Con este mismo método aparecen historias con peces pescadores, ranas antropomórficas, caballos y azulejos parlantes, espíritus malignos y benignos y hasta calabazas vivientes, que divierten enormemente al espectador más joven y hacen que el adulto se pare a reflexionar sobre cuestiones tan vitales como la importancia del individuo y la psicología del miedo. El resultado es un producto de animación diseñado al detalle con una ambientación magnífica y grandes dosis de filosofía para la vida.

O, por decirlo de otra forma, magia en estado puro.