Taxi Teherán-****

Hay que tenerlos bien cuadrados para hacer lo que se ha atrevido a rodar Jafar Panahi, y el espectador debe saber que se arriesga a presenciar un género radicalmente diferente si decide visionar Taxi Teherán. 

No estamos tratando con una película que sigue el canon del cine narrativo, sino con cine de denuncia, drama social o, por decirlo de otra forma, realismo sórdido (como bien describe la sobrina de Panahi en un momento de la película). El cineasta iraní es bien conocido por su estelar trayectoria cinematográfica, obteniendo diversos galardones (Cámara de Oro del Festival de Cannes por su ópera prima El globo blanco, León de Oro de Venecia por su largometraje El círculo, Gran Premio del Jurado de la Berlinale por la polémica Offside…) y siendo un firme defensor de la libertad de expresión y la igualdad en Irán, además de un exponente bien reconocido del arte cinematográfico.

Offside, de Jafar Palahi

Offside, de Jafar Panahi

Por eso, la noticia de su detención a finales de 2010, acusado de ser un peligro para la seguridad nacional y de preparar una película de propaganda contra el gobierno iraní, sacudió el mundo del cine.

Ya había tenido sus problemas con la autoridad anteriormente (prohibiéndosele viajar a la Berlinale ese mismo año, por ejemplo), pero la condena a 6 años de cárcel y 20 de inhabilitación absoluta para desempeñar su trabajo y pasión hizo que varios cineastas reconocidos (Ken Loach, Walter Salles, Olivier Assayas e incluso Steven Spielberg, Martin Scorcese y los hermanos Coen) y una avalancha de gente del mundo del séptimo arte pusieran el grito en el cielo para que Jafar Panahi fuese puesto en libertad. Durante su arresto domiciliario previo al veredicto del juzgado por el que fue condenado, Panahi rodó el documental Esto no es una película de forma casera con ayuda de su colaborador Mojtaba Mirtahmasb, y en él muestra su tensión y frustración durante los últimos días. Tuvo que hacer llegar dicha película al extranjero de forma clandestina y tras este acto de rebeldía, una huelga de hambre después de 88 días de arresto y una fianza de 160.000 euros para recuperar su libertad, Panahi se encontró con la imposibilidad de salir del país o trabajar de forma libre hasta 2030.

Taxi - 65th Berlin Film Festival

Taxi Teherán

Taxi Teherán es más que un documento de la sociedad iraní: es una declaración de intenciones, una promesa de que la represión no puede apagar la llama de un artista apasionado con lo que hace. A pesar de su tremenda depresión por el recorte de sus libertades y la aplastante censura que recibió, Panahi decidió realizar un atrevido experimento: se camufló como taxista y se dedicó a recorrer las calles de Teherán grabando y escuchando múltiples conversaciones de muchas personas que pasaban por su coche. Luego seleccionó algunas de las historias, las transcribió de forma fiel a un guión y las trasladó a su película con actores no profesionales. El resultado final es humilde (equipo limitado por dos cámaras en el taxi y grabaciones con un móvil y una cámara compacta), brutalmente realista (una recreación pura de lo que sucede en la sociedad de Teherán) y una denuncia social sublime a través de la concatenación de historias.

La película ha recibido el Oso de Oro de Berlín con todos los honores, y no es para menos. Con esta nueva obra, Jafar Panahi no solamente se ha arriesgado a volver a ser detenido por retomar su actividad cinematográfica, sino que además ha escogido la verdadera crítica a la sociedad para ello agravando la potencial acusación de la autoridad todavía más. A pesar de no ser plato de gusto para todos los paladares por su ritmo tremendamente pausado (algo normal, dada la naturaleza de la película) y su naturaleza ultrarrealistaTaxi Teherán es un verdadero acto de valentía. Un gigantesco salto de fe como prueba definitiva de que la verdadera fuerza que impulsa el cine es imparable. Indestructible. Un grito silencioso que llama a la recuperación de la libertad.

CONCLUSIÓN: Para espectadores interesados en el drama social y la denuncia mediante el arte cinematográfico, y para aquellos que tienen ganas de despertar su propia conciencia. No es una película para distraerse y evadirse, ni es una obra narrativa con aventuras, suspense y grandes actores. Tampoco goza de grandes medios, localizaciones exóticas o una trama enrevesada e hipnótica. Y es que nada de lo anterior le hace falta, ya que Taxi Teherán juega en otra liga absolutamente distinta. Una radiografía de la sociedad de Teherán, extrapolable a Irán, y una brutal declaración de amor al arte en un formato sencillo y con un fondo tan real como la vida misma.