Televisión pública sí, pero no así

Una buena democracia se distingue entre otras muchas cosas por un buen servicio público. A esto también pertenece una televisión pública plural y objetiva. Sin embargo, en España la televisión pública está dejando mucho que desear. Programas que antes tenían un gran impacto en la sociedad, como Informe Semanal, ya no se dedican a dar un punto de vista crítico sobre sucesos de interés, sino simplemente a repetir la misma información mostrada durante toda la semana. Aquí nos topamos con otro de los problemas de nuestra televisión pública.

¿Cómo es posible que la misma noticia sea contada de la misma forma, no solo en las diferentes ediciones del telediario en un mismo día, sino también durante varios días? Es vergonzoso que los periodistas se dediquen a leer lo que alguien redactó y ahora se les plasma en el autocue, sin ni siquiera reformular las frases. Aún más triste es la repetición de exactamente el mismo reportaje durante todo el día. Evidentemente, todos sabemos que la función de la televisión pública es informar, no obstante algo no funciona correctamente si el telediario en España dura una hora cuando es una exacta copia del telediario anterior. Otros países europeos emiten un noticiario de tan solo quince minutos: toda la información más actualizada, sin repeticiones, pero aclarando a los ciudadanos lo sucedido tanto en política externa como interior.

No se le puede culpar a un país de tener ciudadanos que no se interesen por la actualidad, si no hace el esfuerzo necesario para hacérsela llegar de una forma agradable. Los ciudadanos se interesan por la actualidad y la política no obstante no se debe olvidar que la información hay que tratarla con respeto y más aún al público que debe ser informado.

 

Esther Pomareta Fernández
Fundadora  de “El Precursor”
Estudiante de Ciencias Políticas
Madrid