The (L)imitation Game (**)

¡Jarl! ¡(O)scarface!

Yo os juro que he dedicado un tiempo a buscar en Google si el ocurrente juego de palabras del título ya estaba cogido (aproximadamente cinco segundos) y no ha habido éxito, así que allá voy.

Ah, la época de Óscars. Todos los años unos señores bastante conservadores y que muchas veces ni siquiera ven las películas que tienen que votar, deciden, en un acto colosal de marketing y prensa rosa (y una de las pocas veces en todo el año que me puedo permitir ser un forofo de algo, ya que el fútbol, como mal español que soy, me la trajo sin cuidado desde que era un embrión) cuáles son las películas del año. Normalmente, las triunfadoras caen dentro de unos estándares, pero suele haber siempre una categoría de películas hiper-nominadas entre las “favoritas” que bien o no se llevan nada o bien se llevan muy poquito, que se ajustan a unos moldes todavía más explícitos de “películas prediseñadas para el Óscar” y que casi siempre son un rollo, el mismo rollo: el año pasado se llamaba El mayordomo (confieso, como los simpáticos académicos, meterla en este saco sin haberla visto), antes Lincoln, Criadas y señoras, etc. … y este año se llama (entre otras) The Imitation Game (o Descifrando Enigma, si eres ibérico).

Lo del póster con el eslógan o título encima de la cara del protagonista, de una originalidad aplastante también, ¿eh?

¿Que os molan los personajes disfuncionales? Perfecto: metemos al Sherlock Holmes de la generación Tumblr mezclado con el John Nash de cuando Russell Crowe ganaba premios (mix que ya el compañero Javier Marrero definió para este papel) y transformarmos a Benedict Cumberbatch en un tartamudo, anti-social y muy simpático Alan Turing que (bla bla bla) será marginado y ninguneado por ser innovador y diferente al resto pero al final conseguirá ser mejor que todos y también dirá (bla bla bla) algunas frases en voz alta diseñadas para el tráiler y, en especial, una en concreto, súper-profunda de la muerte que nadie recordará cuando pase febrero (que, en este caso, es algo así como “a veces son aquellos de quienes no te lo imaginas nada quienes hacen aquello que nadie puede imaginar”… bien bonito para la posteridad que te ha quedado) y finalmente (bla bla bla) llorará un poco para granjearse su nominación pero, vaya, seguramente no la victoria final. Con lo bien que me cae este caballero. Parece ser que, como es habitual, la Academia prefiere a los discapacitados antes que a los homosexuales.

¿Queréis un tema trascendental y profundo? Bien, pero debéis saber que aquí está tratado con extrema tibieza y moderación, con tanto cuidado para no molestar a nadie (excepto a los historiadores, que ya han manifestado su descontento con el infiel y parcial retrato de Turing, aunque eso ha pasado prácticamente con todos los biopics de la historia) que sencillamente aburre. Toma imágenes de archivo para resumir la guerra, mira un plano de Hitler, mira qué malo es, mira la guerra tratada desde el punto de vista de los que ayudaron a desencriptarla, pero sobre todo mira el drama de siempre, el que contiene un flashback de la infancia del protagonista para explicar un incipiente romance homosexual de manera que a tu abuela ultraconservadora le parezca cómodo y el que termina con los tremendamente rompedores textos escritos que resumen los últimos años del protagonista y la trascendencia de su obra (nada reconocida hasta hace muy poco).

¡Jeje! ¡Míranos, parecemos una captura clásica de la pareja bailando!

En resumidas cuentas, yo ya he visto esta película. Quiero decir, la he visto decenas de veces antes, con distintos nombres, con distintos personajes reales y con distintas historias de superación, de éxito, de incomprensión, de ascenso y caída, llamadlo vosotros como queráis. Pero todas tenían una característica en común: vinieron, gustaron con moderación, pasaron por los Óscar, fueron olvidadas. Veni, vidi, arrivederci. Como último detalle, es curioso cómo estas películas tan alabadas en su momento, que homenajean a la gente que piensa “outside the box”, resultan ser al final tan “inside the box”.

NOTA: **/5

CALIFICACIÓN: ¡SIGUIENTE!