Tiempo convulso para Europa

No cabe duda de que Europa está viviendo un tiempo crucial para su historia. A la crisis económica, los problemas políticos entre Ucrania y Rusia, la migración desde dentro y desde fuera de la Unión Europea se une el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo, celebradas entre el 22 y el 25 de mayo.
Si tuviera que destacar un punto positivo de estas elecciones es todo el debate que ha surgido a su alrededor. Por ejemplo, las opiniones sobre la política de Pablo Iglesias, líder de Podemos y gran sorpresa en estas elecciones con un 25% de los votos, se suceden día tras días en los principales medios de comunicación.
Sorpresa ha habido, para bien o para mal, en España y en toda Europa. Dentro de nuestro país los votos se han ido desde el PP a partidos como UPyD o VOX y los del PSOE, bastante golpeado, a IU o Podemos. Los ciudadanos han manifestado claramente su desacuerdo con los dos partidos más poderosos en España, aunque la elevada abstención (un 50% aproximadamente) ha reflejado también el descontento, falta de confianza o de interés en estas elecciones.
En nuestro país vecino, Francia, la ganadora de las elecciones europeas, Le Pen, ha hecho declaraciones tan controvertidas como “ya no hay sitio para los inmigrantes en Europa”. En Italia, a pesar de la confianza que los ciudadanos depositan en Renzi, perviven los defensores del Berlusconi (un 17% de los votos para fueron para el Forza Italia de Berlusconi) y los de la Liga Norte, que apoyan la salida del euro y el cierre de las fronteras, con un 6%.
Batacazo para el europeísta Nick Clegg en Reino Unido debido al triunfo de Farage, líder UKIP, partido euroescéptico, mieintras que en Grecia la triunfadora, la izquierda radical Syriza convive con los neonazis de Amanecer Dorado, en un tercer puesto. También en Alemania el partido neonazi NPD ha conseguido un diputado.
Diría que, efectivamente, además de crucial, vivimos un tiempo convulso para Europa. Muchos ciudadanos europeos quieren un cambio en una dirección concreta mientras que otros dudan todavía y no saben hacia dónde quieren dirigir su futuro.
Como muestran los resultados, estas elecciones dejan un panorama más radicalizado en los diferentes países, a la derecha o a la izquierda, y opiniones escépticas sobre si en Europa podemos entre todos lograr los cambios que necesitamos, si la política europea debería dar un giro o si tiene sentido mantener la Unión Europea tal y como la conocemos hoy en día.
A los políticos y a la sociedad les pilla desprevenidos los últimos resultados en las elecciones. ¿Servirán estas elecciones para impulsar cambios en la política europea? ¿Podrán apaciguarse las posturas radicales para llegar a un punto común? ¿Cómo reaccionarán los gobernantes a este ‘toque de atención por parte de algunos sectores?