Un país, dos sistemas

Hong Kong y Macao son dos pequeñas regiones situadas en el sureste de China que comparten algo más que situación geográfica. Ambos territorios estaban habitados por pescadores ligados a la cultura del Sur de China hasta que el colonialismo europeo y su situación estratégica entre Indochina y Japón, así como su gran posición defensiva, les llevó a acabar formando parte de grandes imperios marítimos: Hong Kong del Imperio Británico y Macao del reino de Portugal.
Ambas colonias fueron puntos esenciales en el mantenimiento del control de los mares para sus respectivas metrópolis, por lo que ambas se resistieron a devolver el control al gobierno chino de dichos territorios. Unos primeros acuerdos para la devolución con el gobierno de la República China de Chiang Kaishek se rompieron con la victoria comunista de Mao Zedong. La Guerra Fría convirtió a ambos enclaves en puntos importantes de las economías occidentales en territorio comunista por lo que, especialmente el Reino Unido cuidó sus territorios, permitiendo el auge económico de Hong Kong y convirtiéndola en la ciudad cosmopolita que es hoy en día. Sin embargo, durante el gobierno de Deng Xiaoping, bajo el cual se llevó a cabo el gran desarrollo de la economía china, ligado a un aperturismo de la economía comunista a los mercados, la presión de Beijing por recuperar ambas colonias fue cada vez mayor. Esto llevó en 1984 a la firma de los acuerdos por los cuales Reino Unido y Portugal devolverían sus territorios a China en 1997.
Esos acuerdos preveían la integración de ambas ciudades con un régimen especial, por el cual se les permitiría mantener sus políticas capitalistas bajo el régimen comunista. A esta coexistencia de dos economías bajo un mismo gobierno, es a lo que Deng Xiaoping llamó «un país, dos sistemas».
Esta política, que 16 años después se sigue aplicando, ha llevado a una gran desigualdad entre la llamada China Continental y estas dos Regiones Administrativas Especiales que salta a la vista en cuanto se analiza la situación: una economía distinta supone una distinta moneda (dólares en Hong Kong y patacas en Macao, donde apenas se acepta el Yuan chino); en China se conduce por la derecha pero en las RAE por la izquierda (herencia británica); el sistema político en Hong Kong y Macao es más democrático que en la rígida República Popular de China; mientras en toda China el mandarín es el idioma oficial, en estas regiones lo son el cantonés, el inglés y el portugués; las fuerzas policiales también son independientes… A parte de todo esto, los chinos necesitan un permiso especial para visitar estos territorios y hacen cola en los aeropuertos junto con los extranjeros para revisar los pasaportes. La censura existente en el territorio continental no se aplica en Hong Kong ni Macao, llegando a permitirse propaganda anti comunista. Tampoco se aplican las leyes contra el juego (Macao es famosa por sus casinos).
En resumen, Hong Kong y Macao son China y no lo son a la vez. Los únicos lazos, a parte del cultural (histórico y actual), que unen a China con sus dos Regiones Especiales son la mutua aceptación de coexistencia y que es Beijing quien se encarga tanto de la defensa como de las relaciones internacionales del conjunto del territorio. Por todo lo demás se podría decir que son dos estados independientes del sudeste asiático.
Nacho García Dapena
Estudiate de Traducción e Interpretación
Madrid